La Familia Agustino-Recoleta puede buscar la mejora de la Tierra y transformar el Mundo

Jaazeal Jakosalem es agustino recoleto y desde hace tiempo trata de sensibilizar a los miembros de su Familia sobre las implicaciones ecológicas de la Evangelización. Recientemente ha asistido como representante de Arcores Internacional en la cumbre del clima (COP24) de Katowice (Polonia) y se ha unido a otros muchos grupos Católicos que siguen y promueven las enseñanzas del Papa Francisco sobre la Ecología humana y social.
Jaazeal Jakosalem, OAR pastoral | 08 ene 2019

La casa común como negocio

La privatización de la Madre Tierra es una realidad, de manera que las grandes empresas y los países que más contaminan parecen ser los dueños de nuestro planeta. Se da más voz a esos países con mayor poder económico que a los países más vulnerables o a los movimientos de base que claman por una justicia climática. En las negociaciones, quienes más sufren las terribles consecuencias del cambio climático reclaman mayor equidad al asumir responsabilidades: ellos pagan dichas consecuencias con sus vidas, bienes y ecosistemas.

Las grandes corporaciones y los países más contaminantes se posicionan estratégicamente para conseguir ventajas en los acuerdos mediante patrocinios, exposiciones, charlas, eventos paralelos, supuestos estudios científicos y reuniones. Casi no se pueden encontrar movimientos populares, ONGs y grupos ecologistas que realicen acciones parecidas para las que no tienen financiación.

El aire se ha convertido en un derecho de propiedad. Se monopoliza por el poder empresarial y se vende como una mercancía entre gobiernos. Las montañas, los mares y los ríos son desde el principio parte de nuestra existencia, no elementos para ser poseídos sino para ser cuidados. Pero cada vez hay más negocios que se hacen con la propia Naturaleza como mercancía.

La voz de la gente

En un gran esfuerzo colectivo, 330 organizaciones emitieron una llamada global a través del documento “Peticiones del pueblo”, con demandas claras y constructivas sobre justicia climática y acciones contra el cambio climático. Deben surgir más voces provenientes de las experiencias de catástrofe y de la angustia de quienes sufren la crisis climática en todo el mundo.

La voz de la gente es más rica que el beneficio de las empresas, necesitamos invertir en este poder de las personas para proteger el planeta y las comunidades. La gente todavía pide un cambio del sistema, no simplemente luchar contra el cambio climático. Hay que romper el poder empresarial que se esconde clandestinamente dentro de los gobiernos, las relaciones económicas donde el interés pecuniario está por encima de la Naturaleza, las personas y las comunidades.

Las denuncias sobre el terreno funcionan y exigen a los gobiernos que asuman su responsabilidad social por el bien común. La acción participativa de las comunidades, organizaciones populares, empresas, organizaciones no gubernamentales y personas de la Iglesia es muy importante.

Católicos y COP24

En diciembre pasado, días antes del COP24, se organizó en la Facultad de Teología de la Universidad de Silesia en Katowice (Polonia) una reunión paralela de las organizaciones católicas que trabajan por la justicia climática. Participaron el Dicasterio para la promoción del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, Caritas Internationalis, GCCM, Peregrinación del Clima, CAFOD, Proyecto Realidad del Cambio Climático, REPAM, Pusyon Kinaiyahan, la Unión de Superiores Generales, Franciscanos International y ARCORES (Red Solidaria Internacional Agustino-Recoleta).

Era un espacio para informar de las diferentes iniciativas y acciones ecológicas de las organizaciones católicas en ámbito mundial. En un espíritu de solidaridad y cooperación, la delegación de la Santa Sede ofreció información sobre sus negociaciones diplomáticas en el COP24 apoyando firmemente la campaña de limitación de emisiones de CO2 para evitar una subida mayor de 1,5ºC de la temperatura media terrestre.

Un representante de la REPAM (Red Panamazónica) proporcionó una actualización de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos de 2019 que se centrará en la crisis ecológica de la región amazónica, campaña eclesial que sin duda impactará en las otras muchas crisis ecológicas de todo el mundo.

Construyendo eco-comunidades

La encíclica Laudato Si' del Papa Francisco anima y alienta hacia una respuesta personal y comunitaria para la transformación ecológica. Como una reflexión personal, siempre relaciono la palabra “transformación” con la experiencia de la “transfiguración” de Jesús.

En esta era de crisis ecológica global, esta experiencia transformadora personal y comunitaria es relevante, puesto que hacemos de nuestras comunidades un lugar de compromiso y lucha por los desfavorecidos. Nuestras comunidades pueden participar en una acción global para proteger el planeta.

El mismo Papa Francisco propone algunas pequeñas acciones (Laudato Si’,211) verdaderamente transformadoras e impactantes:

  1. Evitar el uso de plástico y papel.
  2. Reducir el consumo de agua.
  3. Separar residuos.
  4. Cocinar solo lo que razonablemente pueda ser consumido.
  5. Demostrar cuidado por otros seres vivos.
  6. Usar el transporte público, caminar, andar en bicicleta, utilizar vehículos de uso compartido.
  7. Plantar árboles.
  8. Apagar las luces y aparatos que no se usan en el momento.
  9. Reutilizar.

A partir de estas “acciones verdes” iniciamos el desafío de hacer de nuestras comunidades, nuestras parroquias, nuestras escuelas auténticas “eco-comunidades” e incluso adoptar un “eco-ministerio” en las tareas pastorales.

Todo esto lo podemos hacer en casa, en los conventos, salas parroquiales, locales para reuniones. Como comunidad o grupo (incluyendo las Juventudes Agustino-Recoletas o las Fraternidades Seglares) podemos establecer una lista de verificación para saber si nuestra comunidad es ecológica:

  1. Energía
  • ¿Malgastamos energía?
  • ¿Utilizamos servicios y aparatos eficientes?
  • ¿Usamos energías renovables (solar o eólica)?
  • ¿Gestionamos con cuidado nuestro consumo eléctrico?
  • ¿Hemos calculado nuestra “huella de carbono”?
  1. Agua
  • ¿Malgastamos agua?
  • ¿Regulamos nuestro consumo de agua?
  • ¿Captamos y almacenamos agua de lluvia?
  1. Residuos
  • ¿Hacemos un inventario de basuras?
  • ¿Reciclamos correctamente?
  • ¿Compramos productos reciclables?
  • ¿Minimizamos nuestro impacto de residuos?
  1. Transporte
  • ¿Controlamos nuestro uso de combustible?
  • ¿Fomentamos el uso del transporte público?
  • ¿Invertimos en transporte energéticamente eficiente?
  1. Agricultura
  • ¿Tenemos un huerto y/o granja comunitarios?
  • ¿Cultivamos/criamos/consumimos alimentos orgánicos?
  1. Eco-formación
  • ¿Está la ecología en nuestros programas de formación?
  • ¿Hay espacios de diálogo y aprendizaje sobre integración ecológica?
  • ¿Involucramos a nuestros colaboradores en nuestra eco-formación?
  1. Eco-acción
  • ¿Participamos activamente en la movilización y la acción directa sobre temas ambientales?
  • ¿Apoyamos a los afectados por problemas ambientales, abusos y violaciones?
  • ¿Compartimos nuestros recursos para apoyar las acciones ecológicas?
  1. Eco-espiritualidad
  • ¿Oras por y con la Creación?
  • ¿Puedes vivir de un modo más simple?
  • ¿Predicas y animas al pueblo de Dios a proteger nuestra casa común?
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