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Formación permanente: en camino para afrontar sin miedo los retos de hoy
Junio 2006
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“Pedimos al Espíritu que nos conceda fuerzas para convertirnos en personas cercanas al hombre moderno”
Expectativas del hombre de hoy A los agustinos recoletos de la Provincia de San Nicolás nos llegan múltiples llamadas que hemos de saber discernir para responder “de un modo clarividente a las exigencias que van surgiendo poco a poco” (1), seguros de que el Espíritu acudirá en nuestra ayuda, convirtiéndonos en signos de la presencia de Dios en el mundo y en mensajeros gozosos del Dios que quiere salvar a los hombres (cf. Jn 3,16). De ese modo seremos testigos de esperanza a través de la fraternidad y la entrega constante, responderemos a los desafíos que tiene planteados la Iglesia en nuestro tiempo y nos convertiremos en bendición para la sociedad humana y para la Iglesia (2).

A nosotros, los consagrados del tercer milenio, nos corresponde ofrecer“el inestimable testimonio de que el mundo no puede ser transformado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las Bienaventuranzas(3). Renovando nuestra vida fraterna pedimos al Espíritu que nos conceda fuerzas para convertirnos en personas cercanas al hombre moderno y en artífices de una cultura de paz para cumplirla misión profética de servir al designio de Dios sobre los hombres (4).
Notas
(1) Cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Postsinodal Vita consecrata (=VC), Roma 1996,9.
(2) Cf. VC 87.
(3) Concilio Vaticano II,Constitución Dogmática Lumen Gentium sobre la Iglesia (= LG) 31.
(4) Cf. VC 73.