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Filipinas 400. Albañiles en la Iglesia de Dios (primera parte)
"Todo lo han hecho los frailes"
La frase es del general Alaminos, aunque lo mismo afirmaron algunos ilustres visitantes en el pasado. El que fuera capitán general de Filipinas, al comienzo de su estancia en el Archipiélago, no salía de su asombro.
— Salgo por los pueblos -decía-, pregunto: "¿Quién hizo este puente?", y me contestan:
— El padre Fulano.
— ¿Y aquella escuela?
— El padre Mengano.
Y concluía:
— Así me ocurre siempre. Aquí todo lo han hecho los frailes.
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Llegada de los recoletos a Filipinas. Juan Barba. Cripta de San Nicolás. Parroquia de Santa Rita. Madrid (España).
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Eso era verdad en 1874 y, en buena parte, es verdad todavía hoy. En conjunto, puede decirse que el patrimonio artístico e histórico de Filipinas es obra de los misioneros. La fe cristiana que éstos predicaban no era algo exclusivamente espiritual, desencarnado; al contrario, anunciaba a un Dios hecho carne y, en consecuencia, investía todos los aspectos de la vida humana. La evangelización suponía un cambio de vida, abandonar la vida errante y dispersa por sementeras y montes, e instalarse en un poblado; dejar las costumbres primitivas propias de un indio montaraz para asentarse y abrirse a la civilización y a la cultura. Parte y expresión de este cambio de vida son las construcciones de las que ahora nos ocupamos.
Habría que tratar tanto de edificios civiles como religiosos; e incluso de construcciones de carácter militar, como los fuertes defensivos que los recoletos levantaron y mantuvieron durante siglos a sus expensas. Habría que repasar el mapa de carreteras del Archipiélago, señalando calzadas y puentes debidos a su iniciativa y esfuerzo. Habría que estudiar el país provincia a provincia para indicar qué pueblos fueron creados por ellos; revisar la topografía en busca de lugares con sabor recoleto; ir, incluso, al mundo del folklore, donde también se encuentran reminiscencias suyas… Es una tarea titánica que ahora no podemos hacer. Todo quedará recapitulado en un determinado tipo de construcción, el de los templos o edificios religiosos que han perdurado hasta hoy.
Que las iglesias son lo más representativo de la historia y el patrimonio filipinos está fuera de toda duda. En el listado del Patrimonio Mundial de la Unesco, Filipinas tenía, a finales de 2003, cinco entradas. De ellas, tres correspondían a lugares naturales. Las dos únicas construcciones eran: las iglesias barrocas (Laoag, Santa María, Miagao, Paoay y San Agustín de Manila) y la ciudad histórica de Vigan, cuyo centro es, obviamente, la catedral.
Es el mejor reconocimiento del valor de los templos filipinos. Son lo más preciado del patrimonio nacional, tanto desde el punto de vista artístico como histórico. Ello se debe, sin duda, al peso que ha tenido la Iglesia Católica en el devenir de la nación filipina, y a la importancia que para el católico tiene el templo como centro dinámico de su vida y su acción.
> ¿Cuántas iglesias hicieron?
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