Sábado, 10 de diciembre
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La Virgen de África.
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La Comunidad sigue funcionando al 50% con Casimiro en el hospital y yo aparcado en casa como un cacharro inútil. René se ha ido a dar de comer a Casimiro, y Edgar se está dando una auténtica paliza limpiando el depósito de agua, porque lo teníamos en unas condiciones deplorables. ¡Y es el agua que usamos diariamente!
He ido a Makeni, al hospital de Masuba, porque estoy ardiendo en fiebre y tiritando. El doctor está en Freetown. A mi lado, sentada con su niño mamando una leche imposible, una muchacha joven. Su pecho está seco y lacio de tanto alimentar:
— Tiene malaria, me dice.
— Yo también, le respondo.
Y me mira con una dulzura infinita como agradeciendo que comparta su dolor. Y allí, sentado en la banca de madera pienso en el Niño Dios, "Verbo hecho carne", que habitó y que habita entre nosotros. Un Niño Dios que sufre deshidratación y malaria, y que nace y muere cada día en nuestras aldeas, obsesionado en mostrarnos el auténtico camino para cambiar el curso de la historia, el camino del amor y la hermandad; el camino de la justicia, de la solidaridad y de la paz. Un Niño capaz de poner su Luz en el punto más negro de nuestra noche.
María, la de la ternura y el pecho seco y lacio, está aquí, a mi lado, amamantando a su retoño y esperanza. Me dice que las medicinas son caras. Le doy los 20.000 leones que tengo en el bolsillo y me sonríe agradecida. Me siento mejor.
Vuelvo a Kamabai y le rezo a la Virgen de África por su gente. Y le pido salud para todos. Y disfruto contemplando la imagen del Niño entre sus brazos. Permitidme que os envíe una fotografía de nuestra Virgen, porque es realmente hermosa.
> Domingo, 11 de diciembre
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