Miércoles, 2 de noviembre Nuevo viaje a Freetown, esta vez para llevar al aeropuerto al P. Regino. En mi primer viaje a Sierra Leona, no conocí la capital y ahora parece que no salgo de ella. Pero la verdad es que no apetece mucho tanto desplazamiento porque terminas con los lumbares molidos.
También allí internet estaba caído. Como la mayoría de los cafés son libaneses, nos comentaron que el día 3 estarían cerrados por celebrar el fin del Ramadán. Decidimos volver a intentarlo la tarde del jueves y dormir ese día en Freetown. Y es que nos urgía conseguir un presupuesto de placas solares que mi cuñado Jesús nos había enviado hacia unos cuantos días.
Por fin encontramos un café internet “cristiano” y nos llevamos la sorpresa de que era bastante más rápido que el anterior. La dueña tenía puesta la camiseta de la selección nacional de fútbol de Gambia y le pregunté si le gustaba el fútbol. Contestó que mucho, que seguía la liga española.
— ¿Sabes que mi equipo es líder de la Liga Española?
— Sí
— ¿Conoces a Osasuna?
— Naturalmente.
Y me deletreó el nombre perfectamente: O-S-A-S-U-N-A. Para no haceros el cuento largo os diré que comenzó cobrándonos 10.000 leones la hora (3.000 leones es un dólar), nos lo rebajó a 8.000 y, después de una amena charla futbolística, me escribió una carta firmada y sellada donde pedía a todos sus trabajadores que nos cobrasen únicamente 7.000 leones la hora por la labor social que realizábamos en Sierra Leona. ¡Ja!, más velocidad y mejor precio, ¿qué más puede uno pedir?
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El hermano Peter (sentado) ofreció tomar el puesto de José Luis en el secuestro de 1997. Ahora pudieron reencontrarse en Mabessemeh.
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De regreso hemos pasado por Mabésseneh a saludar a los hermanos de San Juan de Dios y me he encontrado con la sorpresa de que está trabajando con ellos el hoy Hno. Peter. Fue testigo directo de mi secuestro e incluso se ofreció a ocupar mi lugar. Recordamos emocionados el momento y, cuando Rene le preguntó por qué no habían aceptado el intercambio, le contestó que todo era “cuestión de color de piel”.
El caso es que yo nunca he podido olvidar su lección de cristianismo, y que su gesto tiene en gran parte la culpa de que hoy esté trabajando en su país. Nos sacamos una fotografía para el recuerdo como signo de amistad.
Hemos aprobado en otro maratónico Capítulo Local el presupuesto para las placas solares y me comisionaron para intentar mover más rápidamente lo del envío por contenedor. Como aquí no hay cobertura, nos fuimos a Makeni, aparcamos el Land Rover debajo de la antena de teléfono celular y conectamos con Javi Marcilla en Valladolid.
¡Qué gusto da el poder platicar de vez en cuando en el propio idioma! Con tanto inglés, creole y limba ya creí que se me estaba olvidando. También me dio un gustazo enorme hablar, por fin, con Madrid. Me sentía un poco “hijo pródigo”, pero sin dinero para gastar. Logré comunicar con Rafael Mediavilla y Rodrigo poquito antes de su viaje a Taiwán.
Y para que la dicha fuese completa, me llamaron también mi cuñado y mi hermana Mary. ¡Menudo empacho afectivo! La verdad es que ya lo necesitaba. Y no os extrañe que os pida que me llaméis vosotros, porque aquí es carísimo.
> Miércoles, 9 de noviembre
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