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Domingo, 30 de octubre

  Habitantes del poblado de Kamanke.
Me fui a decir misa a Kamanke. Les hablé de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y cómo me sorprendía de ver comer primero a los hombres y al final a las mujeres y a los niños.

Aquí la mujer trabaja como una mula y no debe hablar si lo está haciendo un hombre, ni beber mampa delante de ellos. Debe tener la casa barrida y la comida lista. Y, naturalmente, cuidar de los pikines (niños) porque para eso los parió. Una situación ideal, vamos.

La situación de la mujer en Sierra Leona y en África en general es un grave problema familiar y social.

 
 
Madre sierraleonesa.

 

Parece que lo que les dije les debió de gustar a las mujeres, porque sonreían mientras los hombres movían el trasero inquietos en los bancos. Al final de la misa, una de ellas me agradeció el que le hablase así a su marido.

Volví andando con Simón, el líder de la comunidad y mi traductor de limba. Me contó su historia y me emocionó poder entenderle casi todo y ver qué gran corazón tiene.

Su padre murió siendo él niño y tuvo que ayudar a su madre a criar a sus hermanos. Pidió ayuda en la misión para ir a la escuela, porque quería aprender. Hizo primaria y secundaria caminando 16 millas diarias hasta el colegio y con poca comida en el estómago. Se hizo carpintero para poder seguir pagándose los estudios. Me mostraba orgulloso la bicicleta que le habían regalado en la misión.

— Mire, Padre, tiene tres años y está como nueva. Yo he caminado mucho y sé lo que es tener una bicicleta. Ahora puedo ayudar a dar catecismo y tengo tiempo para estar con la familia. Un día regresé a mi poblado y vi a una muchacha que me gustó. Le dije: “Eres joven, pero quiero que sepas que cuando crezcas quiero que seas mi mujer, porque te amo”. Me casé con ella por el rito tradicional africano y tenemos tres hijos. Gracias al sueldo que recibo de la misión puedo mandarlos a la escuela y soy muy feliz con ellos.

Una madre con su hijo a la espalda.

 

Le pegué un abrazo y le ofrecí que fuese instructor de carpintería en la Escuela Vocacional con un salario mensual como maestro. Está todo emocionado con la idea. Al final me dio la puntilla:

— Padre, los del poblado prefieren que ustedes coman primero porque saben que se enferman si lo hacen al mismo tiempo que nosotros. Ustedes no están acostumbrados a comer con la mano y nosotros los queremos y necesitamos.

Sin palabras.

Por la tarde, Edgar, Casimiro y yo llevamos a Don a Lungi, vía Port Loko. Fueron siete horas completitas en un camino infernal por causa de las aguas pero como el Land Rover no ofrece muchas garantías —¿alguien nos regala uno nuevo?—, no nos podíamos exponer a que el lunes perdiese el avión.

Dormimos en la casa de los javerianos y el P. Vito nos atendió como reyes: pescado asado al ajillo y sopa de sobre, de verduras. ¡Qué delicia! Al final, copa de orujo mirando al mar. El único inconveniente es que el bueno del P. Vito estaba con malaria y a mí me tuvo en vilo rezando:

— Dios mío, que los que le pican a él no me piquen a mí.

 

> Lunes, 31 de octubre




Índice

Introducción

Gallinas africanas
El chivo está triste
Dos comidas diarias

Octubre
Sábado, 29
Domingo, 30
Lunes, 31

Noviembre
Miércoles, 2
Miércoles, 9
Jueves, 10
Viernes, 11
Sábado, 12
Domingo, 13
Lunes, 14
Martes, 15
Miércoles, 16
Jueves, 17
Del 21 al 25
Lunes, 28

Diciembre
Sábado, 3
Día 4: Segundo domingo de Adviento
Lunes, 5: día de la Orden
Miércoles, 7
Jueves, 8
Viernes, 9
Sábado, 10
Domingo, 11
Lunes, 12: Virgen de Guadalupe, patrona de las Américas y de Kayoncro