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El Land Rover: de la guerra de Irak a la siembra del evangelio en Sierra Leona.

Jueves, 6 de octubre

Como dice mi amigo Rene, hoy es mi “Lariam day”. No debo olvidarme de esa dichosa pastilla que dicen que protege del mosquito, pero que te va deshaciendo poco a poco con sus efectos secundarios. El prospecto recomienda tomársela después de la comida principal del día. Eso aquí suena un poquito a guasa.

Hemos vuelto a Makeni con enfermos. De regreso hemos entrado a Kamathidi para ver la escuelita que hemos hecho con las donaciones de mis paisanos de Pamplona. Al maestro le picó una culebra y, gracias a Dios, tenia a mano una “piedra negra” de las que trajimos antiguamente.

Los caminos casi intransitables para los todoterrenos.

 

Sigue lloviendo a mares y no vendrían mal un par de puentes. El camino es infernal y el Land-rover todo un fenómeno de acomodación al medio. Luego me enteré de que ese todoterreno había estado en la guerra de Irak. Primero, instrumento de guerra y luego de paz, aunque no creo que esté ya para muchos trotes.

Estamos viendo en qué zona construir un centro asistencial “Little Flower”. Me gustaría algo sencillo y práctico, pero con un diseño más acorde con el medio. Podría ser una capilla, una escuelita, un edificio multiusos (incluso nos serviría para dormir en las giras) y un pozo de agua limpia; todo junto, en un lugar al que se pudiese acudir andando de los pueblecitos vecinos.

José Luis Garayoa en el complejo de la parroquia de Little Flower en El Paso. Con el dinero donado por esta comunidad se construirá una escuela, o edificio multiusos.

 

Supongo que el mayor problema será el transporte del material porque los caminos son impracticables. Ya os contaré cuando nos decidamos por alguna zona. Queremos estudiar el proyecto muy bien antes de invertir lo que tan generosamente nos disteis. También se ha decidido en comunidad no dar el trabajo a los libaneses. Quizás sea un poquito más profesional, pero es ocho veces más caro.

Hemos decidido dar trabajo a nuestra propia gente. Forman equipos en los que participan mujeres y niños, trabajan con una gran ilusión porque lo que construyen es para su beneficio, y además se ayudan con el dinero. Y, como os decía, el precio es mucho más asequible.

Aquí es donde se podría poner una flor en el ojal el Gobierno de Navarra. ¿Os imagináis?: “Reyno de Navarra” Kamabai Project. La mejor manera de liberar a un pueblo es enseñarle a valerse por sí mismo. Hay tantos niños, tanto futuro en nuestras manos… No creo que turísticamente fuese muy rentable, pero nada nos puede hacer más grandes que la ayuda humanitaria desinteresada. Que de esas otras ayudas, de esos intercambios (“Yo te pongo una escuelita y tú me dejas explotar tu riqueza”), ya está llena la historia. Formar maestros electricistas, albañiles, carpinteros, mecánicos, pintores…: en fin, todo lo necesario para que el pueblo logre ser el que tome su propio futuro entre sus manos. Es duro sembrar esperanza y mirar con optimismo el mañana cuando el hoy, la supervivencia diaria, se gasta todas las fuerzas. Pero no podemos menos de apostar por ello.

Y, puestos a soñar, pues soñamos; que capacidad de sueños tenemos como el que más. Intentaré contactar con un ingeniero agrónomo que se me ofreció voluntario en Valladolid. Hay una extraordinaria labor por hacer enseñando a explorar racionalmente el suelo.


> Viernes, 7 de octubre




Índice

Introducción

Llegada a Freetown

En Kamabai, casi siete años después

Un Babel de lenguas

Las dificultades de comunicación

Lunes, 3 de octubre

Martes, 4 de octubre

Miércoles, 5 de octubre

Jueves, 6 de octubre

Viernes, 7 de octubre

Lunes, 10 de octubre