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  Cárcel de Daroca.

Él y nosotros = Nosotros
Y así fue como ocurrió. Primero fue uno, y luego la otra. Corría el año 1998 cuando a Carlos le pilló en medio de un encuentro de confirmados de la diócesis de Zaragoza, donde el arzobispo, sin venir a cuento, habló del mundo de la cárcel. Y Carlos, que estaba allí para dar testimonio de su experiencia de coordinación en Pastoral juvenil, le temblaron las piernas cuando sintió que la cárcel era su siguiente llamada… Empezó a entrar en la cárcel de Daroca (a 80 km. de Zaragoza). Pasado un tiempo lo habló con Raquel, también del equipo de jóvenes de la parroquia, y los dos juntos empezaron a subir a Daroca para acompañar la liturgia.

Mientras tanto, y sin saberlo ninguno de los dos, en la parroquia, calladamente, Ana Mari llevaba ya unos cuantos años trabajando en los talleres de mujeres de la cárcel de Torrero, en Zaragoza. Por el momento el Espíritu Santo se está "quietecico" y "no se le ocurre" ponerlos en contacto.

Después de varios años de trabajo coordinados con la diócesis y su Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria, llega el momento de la eclosión. ¿Por qué no hacer unas jornadas de sensibilización en la parroquia para que nuestra comunidad conozca esta realidad, y podamos sentirnos enviados y acompañados por ella en nuestras visitas a la cárcel?. A José Manuel, agustino recoleto, nuestro párroco, la idea le parece apasionante y se pone a nuestro servicio para prepararlo. Entran entonces en todo el tinglado de la preparación Fernando, postulante de la orden, y Javi Monroy, agustino recoleto. ¡¡¡El Espíritu Santo ya nos tenía pillados a todos, comenzaba la aventura!!!

Durante los cinco domingos de la Cuaresma de 2002 la parroquia de Santa Mónica se vio sacudida por un mensaje antes nunca visto: las homilías terminaban todas con una referencia al mundo de la cárcel y a las personas presas, las paredes de la parroquia parecían grafitis con tantos murales, con tantos mensajes, con tantas fotos…

El primer domingo lo destinamos a dar a conocer el perfil del preso en España, el segundo a la realidad de la cárcel en la diócesis de Zaragoza, el tercero fue para que los voluntarios pudieran dar un testimonio de su experiencia de Iglesia en medio de la cárcel, el cuarto domingo se hizo una muestra de todos los Equipos y movimientos de la diócesis que entraban en las dos cárceles de Zaragoza, y el quinto domingo terminamos con una pregunta retadora: y tú… ¿qué puedes hacer?

Para ayudar a dar respuesta a esta pregunta montamos una "mesa redonda" en la que estuvieron presentes muchas personas de Iglesia que entran en el mundo de la cárcel y poder así afinar las experiencias vividas y quitar miedos…

Y ahí el Espíritu Santo empezó a dar señales de que aquello no iba en broma, que algo sencillo pero grande estaba pasando en Santa Mónica… Ana Mari, Carlos y Raquel por fin se conocieron. Isabel, enfermera de gran recorrido por el mundo espiritual y terrenal y con experiencia profesional previa en el mundo de la cárcel, se une a nosotros como un torbellino con su enorme fuerza e impulso. José Mari, militar retirado de la vida castrense pero no de la vida espiritual, nos ofrece su saber hacer como voluntario de la asociación del cáncer, para lo que haga falta. Adoración, pintora y escultora, hace lo propio con su saber artístico. Por último Santiago, otro joven, técnico informático, se ofrece para lo que haga falta desde tocar la guitarra hasta montar cualquier tinglado…

Y así empezamos, ya éramos más, ya éramos Equipo. La Pascua de ese año de nuestra fundación, año 2002, fue especial para todos. El Espíritu Santo nos había tocado y nuestra respuesta individual estaba llena de dudas, pero en Equipo, nuestro Sí, era un Sí grande, con mayúsculas, apoyado entre todos, y sobre todo era un Sí de la parroquia, de la comunidad.

Poco a poco hemos ido incorporando nuevos talentos a este Equipo, motivo por el cual estamos seguros que nuestras oraciones son escuchadas por el Espíritu Santo, y seguro que mucha gente reza por nosotros para que avancemos en el trabajo a favor de las personas presas.

Ramón, calladamente pero con una enorme fuerza interior se une al equipo de hospitales, lo mismo que la hermana Carmen, pasionista, que con su dulzura, llena de ternura las habitaciones donde están hospitalizados los presos. Aurelio, nuevo párroco desde 2003, se une con su sorna a este equipo, reforzando así la idea de comunidad parroquial (laicos y religiosos igualmente comprometidos). Anabel apuesta fuerte por la cárcel y junto con Pili son la caña en el proyecto club de tiempo libre de Daroca. Jordi, joven profesor universitario, monta el aula informática en Daroca. Patricia, joven actriz, apuesta por los presos participando en el taller de teatro. Nubia, se incorpora con toda su juventud al equipo y movilizándonos para abrir nuevos proyectos. Fidel, todavía sin proyecto, pero con todas las ganas del mundo de echar una mano más, además de las que ya echa en la ONG de los agustinos recoletos, se prepara para su inmersión en el mundo de la cárcel. Peloto, nuestra última incorporación, apoya la educación primaria en la cárcel de Zuera…Y el Espíritu que, como no deje de soplar, no vamos a caber para reunirnos…

Cárcel de Zuera.

 

A lo largo de estos años hemos reforzado nuestro sentimiento de comunidad, de identidad parroquial, de compromiso eclesial. La parroquia participa en parte de los gastos de nuestro equipo, pero la mayor parte es asumida por el compromiso de los voluntarios que comparten su tiempo, dinero, familias, fuerzas para que los presos tengan una vida más digna.

No nos cansamos de dar testimonio de esta realidad allá donde nos quieren escuchar, porque sabemos que somos unos privilegiados, que somos las manos y los pies y el corazón de Dios en medio de esta locura que es la cárcel. Por eso, nuestras celebraciones se convierten en sustento, en apoyo, en sabernos sostenidos, no por nosotros, sino por Dios, para no desanimarnos en medio de tanta sinrazón.


Él, nosotros y ellos = Nosotros



Fluyendo con el Espíritu, o de cómo el Espíritu Santo enganchó a unos cuantos de Santa Mónica

Índice

Introducción

Él

Él y nosotros = Nosotros

Él, nosotros y ellos = Nosotros

Él, nosotros, ellos y la cárcel = Nosotros

Él, nosotros, ellos, la cárcel y vosotros = Nosotros