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Ciudad de los Niños: Mercadillo de los domingos. En este caso se celebraba el Día de la Nación.

 
Conclusiones

Háblanos de tus proyectos de futuro. ¿Hacia dónde crees que debe dirigirse tu vida ahora que has dejado la Ciudad de los Niños?

Después de todo lo expuesto, creo que un contacto tan intenso y directo con poblaciones tan desfavorecidas como los menores de edad de países tan empobrecidos de Latinoamérica, me lleva a continuar mi labor en la misma línea.

El compartir y convivir en Ciudad de los Niños con Reismária, una joven voluntaria brasileña de 27 años, durante todo un año, me permitió conocer otras acciones de menor envergadura pero de gran demanda entre las jóvenes víctimas de explotación sexual en Fortaleza, donde esta gran mujer colaboró durante años con las misioneras de la Congregación de María Madre de la Visitación, en el centro “Associação Renascer da Esperança” (ARES) de la Barra do Ceará en Fortaleza.

Hoy mi lucha será aportar algo a esta gran labor de carisma católico. Únicamente ofrezco mi experiencia, formación y deseos de hacer, como principal valor aprendido en Ciudad de los Niños. Creo que puedo llevar esperanza, deseos de cambio y testimonio de vida católico allá donde me posicione, siempre y cuando me permitan dar y recibir.

Ahora sé quien soy y, tras muchos años de silencio y ceguera, hoy he abierto mi corazón a Dios, lo he escuchado latir dentro de mí cada día y en cada lucha, tengo fe en el nuevo caminar que me ilumina hacia otra nueva aventura en tierras americanas. Deseo hacer más y mejor allá donde más lo necesiten y por el momento creo que mi lugar está en Brasil.

Son muchas las ideas que corren por mi mente, sin embargo la principal es aunar esfuerzos y darle un funcionamiento más lógico, ordenado y estructurado a las distintas actuaciones que llevan a cabo comunidades dispersas. Así como incrementar el impacto social sobre esta población de niñas tan agredidas por la sociedad y familias. Enseñarles que por el simple hecho de ser hijas de Dios tienen derecho a vivir, a estudiar, a recibir atención y amor.

Inés Parrondo en la vaquería de la Ciudad de los Niños.

 
Ya has escuchado muchos sermones y homilías a los recoletos. Déjanos ahora tú una palabra a nosotros, los religiosos.

Creo que el sermón lo he dado durante toda la entrevista, sin embargo concluiría:

Vivid plenamente y buscad la felicidad en este estilo de vida que habéis elegido. Sois comunidad, pero no debéis olvidar que como seres humanos es necesario garantizar vuestro bienestar emocional y social sin extrapolar de ello una vivencia egoísta. Trabajamos hacia el mismo objetivo, garantizar la mejor existencia a todos los seres humanos, descubrirles una realidad diferente donde el ser, amar y soñar con un mundo mejor tienen sentido… Pero no se puede cambiar una realidad externa si entra en conflicto con fuertes heridas internas no sanadas.

¿Algo más que desees comentar?

Mi intención durante toda la entrevista no ha sido criticar, sino compartir una percepción, un sentir. Debo mucho a los agustinos recoletos con los que viví cuatro años, y con todos aquellos con los que he compartido de un modo u otro. Aprendí y construí fuertes vínculos, fueron padres, asesores y amigos abriéndome su corazón y por todo ello me siento con la confianza para expresar mi sentir, de ayudar, de poner mi granito de arena para que esas personas tan especiales sean un poquito más felices en su duro pero lindo caminar por esta vida. A lo que va acompañado un “Gracias” por escucharme.



[Inés Parrondo habla en Radio Chiclana en el Día de las Misiones, para conseguir fondos para la Ciudad de los Niños]

Índice

Introducción

El testimonio de Inés

La Ciudad de los Niños

Los Agustinos recoletos

Conclusiones



¿Quieres saber más?

Ciudad de los Niños

Inés Parrondo

Proyectos de ayuda a menores explotados en Fortaleza