Sant'Angelo in Pontano
Del lugar donde Nicolás nació para la religión hasta el sitio donde nació para la vida hay poca distancia. Hay que atravesar el valle del río Fiastra y la carretera que, siguiendo su curso, conduce a la capital, Macerata. Y, a partir de la zona industrial de Sant’Angelo, se comienza a subir de nuevo. Seguimos todavía en zona de colinas altas, aunque ya algo menos: Sant’Angelo está a 480 metros de altura; San Ginesio, a 200 más.
El pueblo ha tenido siempre por patrono al arcángel San Miguel; de ahí su nombre. Desde mediados del siglo XV, se llama Sant’Angelo in Pontano; en tiempos de san Nicolás, era Castel Sant’Angelo. Y eso es lo que era y ha sido durante siglos: un castillo, una fortaleza militar en zona de frontera. Hoy está en el mismo límite de la provincia italiana de Macerata, y en tiempos pasados marcaba la frontera de uno u otro territorio.
Actualmente es un pueblo de 1.500 habitantes, que no ha dejado de tener un cierto aire guerrero. Al que sube desde San Ginesio se lo sugiere su ubicación en la cima del monte y la fortaleza de San Felipe, que se descuelga por la ladera sur. Debajo de San Felipe, en la vaguada, se encuentra la zona conocida como Le Fontanelle o Las Fuentecillasde San Nicolás. Allí ‑según cuentan‑ solía retirarse el Santo de niño para darse a la oración. Un día de verano, el calor se le hizo insoportable y, al lamentarse, brotó la fuente. A su agua se le ha atribuido tradicionalmente virtudes curativas para el ganado. El manantial, que da origen a un arroyo conocido con el mismo nombre de Las Fuentecillas, está ahora protegido por un templete.
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