El Puente del Diablo
Tolentino es una ciudad de casi 20.000 habitantes, que se levanta sobre una altura, en las márgenes del río Chienti. En su planta, el convento de San Nicolás está situado en la parte sur, cerca de la muralla. Como nuestra ruta iba en dirección sureste, nos interesaba coger la salida más inmediata, la llamada “Puerta del Puente”: una de las ocho que, hasta hace poco más de un siglo, permitían salir de esta ciudad totalmente rodeada por murallas medievales.
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Puente del Diablo. Al fondo, Tolentino. La torre de San Nicolás sobresale a la derecha.
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El puente al que alude el nombre de la puerta discurre sobre el río Chienti, y tiene un nombre más bien inquietante: el Puente del Diablo. Puentes como éste y con su misma leyenda, hay muchos en Europa. Pero éste se construyó en tiempos de san Nicolás, y se le ha relacionado con él.
Cuenta la leyenda que el maestro Bentivegna, que lo construiría en 1268, no lo veía nada claro, hasta el punto de que tuvo que recurrir a un pacto con el diablo. Éste pidió quedarse con el alma del primer ser vivo que atravesara el puente. Y, con esta condición, el puente surgió de la noche a la mañana. Pero Bentivegna, angustiado, recurrió a fray Nicolás, y éste se presentó, al punto de la mañana, con un perrillo al que hizo recorrer el puente, el primero, para desesperación del diablo, que esperaba escondido.
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