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Canutama, termitas y masones
Canutama era la otra parroquia de la Prelatura. Los informes que dejaron los primeros recoletos sobre ella no mejoraron lo que había relatado el ex-padre Villa diez años antes:
«Causa grande tristeza contemplar el abandono material y religioso en que se halla Canutama. Tiene una capilla de tablas comidas por el cupim (termitas), de 15 por 5 metros, cubierta con hojas de zinc, abierta a todos los vientos, siendo, más que casa de oración, corral de las cabras de Canutama. ¡Dios nos perdone! Es patrono de la parroquia san Juan Bautista, que en bonita imagen de un metro y centímetros, se ostenta en el altar. Pero, ¡misericordia, cielos!, el cupim se comió el pie y pierna del santo. ¡Atrevido cupim de Canutama!».
Existía en Canutama una logia de masones, al parecer, inofensiva. Los masones asistían a misa, se casaban por la Iglesia y algunos hasta se confesaban. El jefe de la logia tenía incluso una bonita capilla en su casa. Sin embargo, a los padres no les gustaban los masones, y querían acabar con ellos y con la logia. |
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