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Posan en el huerto de la casa
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Llegada de los recoletos a Brasil
La revolución filipina de 1898 fue la causa de la venida de los agustinos recoletos a Brasil. Gran parte de los 330 religiosos que estaban en Filipinas tuvieron que buscar nuevas tierras en donde poder trabajar en paz. La venida fue combinada entre el obispo de Goiás (Brasil), que fue a Roma buscando sacerdotes para su inmensa diócesis, y el padre Enrique Pérez, que trataba de colocar el personal excedente de Filipinas.
El padre Mariano Bernad salió de Marcilla en enero de 1899 con un grupo de trece religiosos dispuestos a todo. Entre ellos viajaba el padre Marcelo Calvo, años más tarde nombrado primer administrador apostólico de la prelatura de Lábrea. Embarcaron en el puerto de Barcelona el 29 de enero de 1899. El 19 de febrero del mismo año llegaban al puerto de Santos (Brasil).
El seminario de Uberaba, estado de Minas Gerais, fue su primer ministerio. Siguieron trece parroquias-misiones, atendidas durante quince años. En ellas, veteranos misioneros, curtidos en Filipinas, continuaron prestando sus servicios. La labor realizada en Minas Gerais desvaneció los recelos de curas y obispos, los prejuicios y calumnias que por doquier perseguía a los religiosos expulsados de Filipinas. La orden se extendió por los estados de São Paulo, Río de Janeiro y Espíritu Santo.
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