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| La capilla de la comunidad de Cujubim, al final del Lago Jacinto, a unas 4 horas de barco de la sede del municipio, Tapauá. Aquí Gerardo celebró, comió con la comunidad y jugó al fútbol. Es una comunidad nueva, pues sus moradores se establecieron allí hace unos cinco años. Viven unas 9 familias. |
5 de septiembre de 2004
De mañana, bien temprano, salimos a Cujubim, una comunidad del interior situada en el lago Jacinto que celebra su fiesta. Seis casitas de madera se enfilan a la orilla del lago, en lo más alto de la zona, en “terra seca” (terrenos que no se inundan nunca, ni aun durante la época humeda) . El lago en época de lluvias sube más de veinte metros y llega a tocar muy cerca de las casas.
En medio de ellas hay una pequeña capilla, también de tablas de madera de la región y con techo de aluminio y, junto a ella, un entablado, sin paredes, con techo de palma: es la sede de las reuniones de los vecinos. Ahí convocamos a la comunidad para celebrar la misa, pues el calor era insoportable. Después de la misa, almuerzo y fútbol. La comunidad entera se reunió en torno al campo para reírse unos de los otros, convivir y pasar el día.
10 de septiembre de 2004
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