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Se le aparece al rector de una iglesia y lo sana. Éste preside, a continuación, la fiesta del Santo
“El rector de cierta iglesia llevaba tres años en cama, aquejado de grave enfermedad. Como era muy devoto de san Agustín, el día anterior a la fiesta del Santo, por la tarde, al oír que tocaban a vísperas, comenzó a invocarle y a encomendarse a él con todas las veras de su alma. Cuando de esta manera le estaba invocando, san Agustín, vestido de blanco, se le apareció, le llamó tres veces seguidas por su nombre y le dijo:

—Puesto que tan insistentemente me has rogado que venga en tu ayuda, aquí me tienes. Levántate ahora mismo. Si te das prisa, puedes llegar a tiempo a la iglesia y presidir el canto de vísperas.

El sacerdote se levantó completamente sano, se fue a la iglesia, entró en ella y, con gran admiración del clero y de los fieles, que quedaron estupefactos al verlo, presidió el canto de las vísperas en honor del Santo”(38).

De nuevo estamos dentro de una habitación, como señala la cortina del fondo. Postrado en cama y con las manos juntas, en actitud orante, yace el clérigo. Insinuando un gesto de bendición, Agustín se le aparece, se inclina sobre él y lo cura.

En la segunda escena nos encontramos en ambiente de fiesta: puede apreciarse el volteo de las campanas, en el campanario; esa especie de ramas que sale por las ventanas quiere representar, posiblemente, guirnaldas y enramadas que realzan la festividad de san Agustín. La gente se arremolina, llena de asombro, al descubrir al rector milagrosamente curado. Éste junta las manos en gesto de acción de gracias.


38 VORÁGINE, p. 545. Tampoco esta vez acierta Sacchi, que no sabe identificar la segunda escena, y en la primera cree tratarse de la curación de un caballero de Hipona a quien iban a cortar una pierna (Cf. Agostino e la sua arca, pp. 34-35). Poco más añade Majocchi (p. 47).


 
Índice

Introducción

La peregrinación póstuma de Agustín

El cofre del tesoro

El mausoleo y su distribución

Intérpretes y estudiosos

Nuestro propósito



Explicación de los paneles
Piso III
Agustín da clases en Roma y Milán

Entre el auditorio de Ambrosio

Visita a Simpliciano. Escena del "Tolle, lege"

Bautismo y vestición de hábito

Funeral de Santa Mónica

Agustín da la Regla a sus monjes

Refuta a Fortunato, que sale de Hipona llorando, y bautiza a los maniqueos convertidos

Traslación del cuerpo de Agustín


Piso IV
Agustín y el registro del Diablo

Al final de su vida, cura a un enfermo

Se le aparece al rector de una iglesia y lo sana. Éste preside, a continuación, la fiesta del Santo

Libera a un prisionero. Lo lleva a beber al río

Cura a una endemoniada

Desvía hacia su tumba a un grupo de romeros lisiados. Éstos salen curados de San Pietro in Ciel d'Oro