Traslación del cuerpo de Agustín
“Después de que san Agustín murió, los fieles tomaron su cuerpo y, para evitar que cayera en manos de los bárbaros que habían invadido toda aquella tierra y profanaban los templos y las cosas santas, lo trasladaron a Cerdeña.
Doscientos años más tarde, o sea, hacia el 718 de nuestra era, Luitprando, piadoso rey de los lombardos, al enterarse de que los sarracenos habían devastado esta isla, envió a ella unos emisarios suyos para que sacasen de allí los restos del santo Doctor y los llevasen a Pavía. Estos emisarios tuvieron que abonar por el venerable cuerpo una considerable cantidad de dinero, pero lograron rescatarlo y lo condujeron hasta Génova… en una continua manifestación de gozo, el cuerpo de san Agustín fue llevado de ciudad en ciudad desde Génova a Pavía, quedando finalmente depositado y reverentemente colocado al llegar a su destino en la iglesia de San Pedro, popularmente conocida con el nombre de Cielo de oro”(34).
Se despliega en dos bajorrelieves, que muestran en paralelo dos escenas cada uno. La secuencia va de derecha a izquierda: primero, la travesía marítima; luego, el viaje por tierra hasta Pavía.
A la derecha, arriba, un barco toma puerto en Cerdeña. Viajan en él un rey (Luitprando), un obispo (Pedro de Pavía) y un religioso. Los mismos que aparecen en la mitad inferior, en el barco que, levada el ancla y a velas desplegadas, zarpa de la isla con los restos sagrados de Agustín.
Tanto el Rey cono el Obispo siguen presidiendo la traslación en el panel de la izquierda. En solemne procesión de religiosos y fieles, el cuerpo del Santo es portado a hombros e introducido primero en Pavía (abajo) y luego en San Pietro in Ciel d’Oro (arriba).
34 VORÁGINE, p. 542.
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