Refuta a Fortunato, que sale de Hipona llorando, y bautiza a los maniqueos convertidos
El episodio lo relata el biógrafo del Santo, Posidio, aunque sin descender a detalles como el llanto de Fortunato o el bautismo de sus seguidores(33).
En el relieve se distinguen claramente tres escenas. A la izquierda, ante un auditorio de religiosos, Agustín y el sacerdote maniqueo Fortunato mantienen pública disputa sobre cuestiones doctrinales. Fortunato es rebatido con contundencia, hasta verse obligado a abandonar Hipona lleno de vergüenza (escena superior de la derecha). A consecuencia de esto, muchos maniqueos se convierten y son bautizados (inferior derecha).
Es de notar el anacronismo en que incurre el artista. San Agustín es representado como obispo, cuando los episodios que aquí se reproducen ocurrieron el año 392 y son, por tanto, anteriores a su ordenación episcopal (395).
33 Ib., VI PL 32, 38. Tampoco logró identificar este episodio Sacchi, ni integrar las tres escenas. Para él, se recoge, por un lado, a Agustín en una de sus muchas disputas; por otra parte, el Santo administra el bautismo a un grupo de jóvenes; y, en tercer lugar, hay un personaje que se tapa la cara para no ver el bautismo. Cf. Agostino e la sua arca, p. 33; hace suya la opinión de Sacchi en pp. 74-75.
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