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El mausoleo y su distribución
Las dimensiones del monumento funerario de san Agustín están en proporción a la grandeza de éste, así como al mérito de los artífices: tiene 3,95 metros de alto, 3,07 de ancho y 1,68 de profundidad, todo ello en mármol de Carrara. Y la misma impresión de grandiosidad se recibe cuando se hace recuento de los distintos elementos: 50 bajorrelieves, 95 estatuas -sin contar los animales- y 420 cabezas de ángeles y santos(14).

Estos componentes están distribuidos en cuatro pisos. En el primero, que viene a ser como el cimiento o fundamento de la vida y el espíritu de Agustín, están representados todos los apóstoles, incluido san Pablo, además de los evangelistas Marcos y Lucas y los santos diáconos Esteban y Lorenzo; cada uno de los apóstoles sostiene un rótulo con uno de los doce artículos que componen el credo. También se personifican, en figuras femeninas, las virtudes, tanto las teologales como las cardinales y las morales.

El segundo piso corresponde al templete en que se encuentra la estatua del Santo; una estatua yacente de tamaño natural, en la que el Obispo de Hipona está vestido de pontifical, con un libro entre las manos. Su cuerpo está envuelto en un lienzo fúnebre que sostienen seis diáconos. Y sobre él, en la bóveda que sobresale por encima del mausoleo, se destaca en altorelieve y dentro de una mandorla de querubines Cristo Pantocrátor. A su alrededor, en torno a las columnas que sostienen los arcos, figuran 4 doctores, 12 mártires y 32 obispos, presbíteros y religiosos. En este piso, en el zócalo, es donde aparece grabada la fecha “1362”: a esta altura se supone que iban los trabajos en dicha fecha.

Los pisos tercero y cuarto del monumento son los que a nosotros nos van a ocupar. Las escenas que en ellos se representan tienen que ver directamente con san Agustín. El piso tercero (III) -el llamado cimacio, formado por paneles rectangulares- recoge algunos episodios sobresalientes de la vida del Santo. Son los siguientes, que desde ahora numeramos, según orden cronológico:

    1. Agustín da clases en Roma y Milán.
    2. Entre el auditorio de Ambrosio.
    3. Visita a Simpliciano.
    4. Escena del “Tolle, lege”.
    5. Bautismo y vestición de hábito.
    6. Funeral de santa Mónica.
    7. Agustín da la Regla a sus monjes.
    8. Refuta a Fortunato, que sale de Hipona llorando, y bautiza a los maniqueos convertidos.
    9. Traslación del cuerpo de Agustín.

El cuarto y último piso (IV) está formado por diez frontones triangulares en los que se representan algunos milagros atribuidos al Santo. Unos se habrían realizado estando él en vida; otros, después de su muerte. Todos están tomados de la Leyenda áurea, de Santiago de Vorágine, y son los siguientes:

    10. Agustín y el registro del Diablo.
    11. Agustín y el registro del Diablo (segunda escena).
    12. Al final de su vida, cura a un enfermo.
    13. Se le aparece al rector de una iglesia y lo sana.
    14. Este preside, a continuación, la fiesta del Santo.
    15. Libera a un prisionero.
    16. Lo lleva a beber al río.
    17. Cura a una endemoniada.
    18. Desvía hacia su tumba a un grupo de romeros lisiados.
    19. Éstos salen curados de San Pietro in Ciel d’Oro


14 A pesar de que, como se ha observado con frecuencia, el arca da la impresión de estar inconclusa (cf. MAJOCCHI, 30-31).


 
Índice

Introducción

La peregrinación póstuma de Agustín

El cofre del tesoro

El mausoleo y su distribución

Intérpretes y estudiosos

Nuestro propósito



Explicación de los paneles
Piso III
Agustín da clases en Roma y Milán

Entre el auditorio de Ambrosio

Visita a Simpliciano. Escena del "Tolle, lege"

Bautismo y vestición de hábito

Funeral de Santa Mónica

Agustín da la Regla a sus monjes

Refuta a Fortunato, que sale de Hipona llorando, y bautiza a los maniqueos convertidos

Traslación del cuerpo de Agustín


Piso IV
Agustín y el registro del Diablo

Al final de su vida, cura a un enfermo

Se le aparece al rector de una iglesia y lo sana. Éste preside, a continuación, la fiesta del Santo

Libera a un prisionero. Lo lleva a beber al río

Cura a una endemoniada

Desvía hacia su tumba a un grupo de romeros lisiados. Éstos salen curados de San Pietro in Ciel d'Oro