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Las Fraternidades Seglares de México y Colombia, más unidas


Las Fraternidades Seglares de México y Colombia, más unidas
16-09-2008 Otros Países
La asistencia de una de las representantes de las Fraternidades de México a un Congreso universitario en Manizales (Colombia) propició un encuentro fraterno y emocionado con la Fraternidad Seglar local y las comunidades recoletas.
Invitada por la Universidad de Manizales, Colombia, Tere García, de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta de la comunidad de Nuestra Señora de Czestochowa de Tecamachalco, México D.F., participó como ponente en el Tercer Congreso Internacional por el Desarrollo Sostenible y el Medio Ambiente.

Durante el Congreso desarrolló el tema "La Responsabilidad Social Empresarial y los medios de comunicación: instrumento de desarrollo o complicidad con la economía neoliberal". Presentó la experiencia mexicana de hacer un periodismo especializado en la sociedad civil organizada que trabaja sin fines de lucro a favor del desarrollo, mediante la asistencia, la promoción humana y la liberación de los vicios y trabas que impiden el crecimiento integral de personas, familias y comunidades.

Durante tres días, del 27 al 29 de agosto, se reunió con académicos de Latinoamérica y España, todos ocupados en temas de protección al medio ambiente, economía ecológica, mercado verde, desarrollo socialmente necesario y sostenible. Entre biólogos, antropólogos, geólogos, medioambientalistas, ingenieros y economistas, entre otros, se sintió la fuerza de un grupo humano que, más allá de la queja, busca dar solución a los problemas. Fue, gracias a Dios, un extraordinario intercambio de dones, bienes y talentos.

Pero esta oportunidad brindó otras. Como agustina recoleta seglar, invitó durante su conferencia, con palabras de San Agustín, a vivir sin miedo, con apego a la verdad y en búsqueda consciente de la felicidad. Agustín de Hipona ofrece mucha claridad sobre el sentido de la vida y de las relaciones humanas.

El congreso coincidía justamente con las celebraciones litúrgicas de Santa Mónica y San Agustín. Así que también sirvió para estrechar los lazos entre las Fraternidades Seglares de México y de Colombia. De hecho, durante estos días pudo hospedarse con la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús, en el centro de Manizales, a cinco calles de la Universidad donde se llevó a cabo el congreso.

Los recoletos de la Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria la recibieron en su casa: Juan Francisco, Darío y Olimpo. Los tres viven en un lugar maravilloso y rodeados de gente muy amable: Ana, la cocinera; Ángela, la secretaria; catorce miembros de la Fraternidad Seglar con una participación muy activa dentro de la parroquia, y dos enfermeras, una de día y otra de noche.

Al presentarse una de ellas, el primer día, le dijo:
— ¡Hola! Yo cuido a monseñor.
— ¿A monseñor...?


Se trata de monseñor Arturo Salazar, fraile agustino recoleto, obispo dimisionario de Casanare y de Pasto, igual que san Ezequiel Moreno.

Se trata de un hijo de Dios que optó por la entrega total al servicio de la Iglesia. Tiene 87 años de edad. Hace doce años quedó ciego, seis años después lo atropellaron, y desde entonces está en cama con cuadraplegia.

La ceguera no detuvo su actividad como pastor. Y hoy vive como misionero. Gracias a la rehabilitación mueve su brazo derecho y con su mano bendice y aprieta la del visitante que se acerca a saludarle, a rezar con él y a platicarle.

Sus facultades mentales están excelentemente bien. Escucha Radio María todo el día, recibe visitas, y conserva la paz. Para él, el transcurrir de las horas no existe, vive en interioridad y trascendencia. Su cuarto es casi una capilla. Mientras el mundo agitado sufre violencia, monseñor Arturo regala consuelo y hace oración.

Tere García lo indica así:

“De todo lo que vi y viví allá en Manizales, y vaya que fue mucho y grande y bello, de todo, lo más hermoso fue conocer a nuestro hermano, monseñor Arturo Salazar, fraile de mi Orden, hermano nuestro, querido, fraile, padre, obispo, y misionero al día de hoy. Imagino a Teresita de Liseux acariciándole la cabeza todo el día y toda la noche para que él siga viviendo así, en oración un sólo día, sólo un día y sin reloj, amando a nuestro Dios, a la Iglesia y al pobre mundo de hoy. Yo me uno a su oración.”

El día 28 Tere pudo unirse a los frailes recoletos que con los sacerdotes del decanato, festejaron a San Agustín. Y el sábado 30 de agosto pudo conocer a la comunidad y a los 23 postulantes del Seminario Mayor Filosofado San Agustín de La Linda.

Junto al rector, Teodoro, y al formador, Juan José, está otro recoleto que queda en la memoria de modo especial: Orlando. Con un daño medular que le mantiene en silla de ruedas celebra la Eucaristía, da clases a los postulantes, aconseja espiritualmente a la feligresía y da ejemplo de humildad, alegría y paz.

Continúa el testimonio de Tere:

“Toda mi vida he estado relacionada con personas con discapacidad, desde que nació mi hijo Víctor y comencé a descubrir algo más de Dios en ellos. Me parece genial que todo el mundo se les quede mirando: pienso que la gente los mira y Dios quiere que ellos nos digan algo a nosotros. A fray Orlando todo el mundo se le queda mirando y lo que él dice es palabra de Dios. Ese es el ideal de una misión que se cumple cada día en una persona con notables distinciones que ayuda a otros, desde su silla de ruedas, a caminar hacia el amor y la verdadera libertad. Monseñor Arturo y fray Orlando son testigos de Jesús llenos de vida y paz”.





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