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El blog de un misionero en Sierra Leona: 25 y 26 de marzo.
De nuevo, juntos en Freetown.


El blog de un misionero en Sierra Leona: 25 y 26 de marzo.
11-04-2006 Otros Países
Por fin Casimiro y José Luis pueden reencontrarse en Sierra Leona. Antes, el coreano debe pasar los problemas de aduana. Un día antes, José Luis celebra un solemne bautismo en el poblado de Magbosono.
• Sábado, 25 de marzo del 2006: La Anunciación.

Tengo que confesaros que le había preparado una buena movida a Casimiro en la fiesta de Magbosono: veintidós bautizos, danzas, comida popular, y partido de fútbol.

Y en todo tienes que estar en primera fila. Me dije: “A este lo aterrizo yo en África sin frenos”. Pues mira por dónde, me lo he tenido que tragar todo yo solito por mala gente.

De todas formas, aunque he salido realmente agotado físicamente, en la eucaristía me han dado un buen subidón al espíritu. Intenté hacer una misa corta, pero con esta gente es imposible. Al final, misa, procesión y bautismos: dos horas y media, que no está nada mal.

Para este pueblo, que vive y siente la música y la danza en la sangre, hay tres momentos o “danzas” clave en la celebración. La primera la realizan acompañando a la Palabra de Dios antes de proclamarla en el evangelio: una persona toma el libro de lecturas en las manos y entra danzando al compás de una especie de negro espiritual precioso. Otras cuatro personas van haciendo reverencia agitando pañuelos blancos ante “La Palabra”.

La segunda danza la realizan al presentar las ofrendas. Primero van pasando ofreciendo lo que buenamente pueden. Luego se toman los dones, junto con el vino y el pan, y toda la comunidad puesta en pie canta y danza mientras los acercan al altar. Hoy la ofrenda fue de arroz, cassava, plátanos, cocos, lentejas…

La tercera y última, como Acción de Gracias: gracias por la vida y la salud, gracias por la paz y el perdón, gracias porque Massala (Dios) vive en medio de su pueblo.

Y si os cuento que la danza es un pasito p’a lante y dos laterales, os explicaréis la duración de la misa.

En la homilía he llamado al frente a Verónica (Sama es su nombre nativo), y le he preguntado cuántos hermanos y hermanas tenía. Me ha respondido que siete hermanas y cinco hermanos.

— ¿Estás segura?, le pregunto.
— Sí, Padre, me responde.
— Pues mira, Sama, a partir de ahora cuántos hermanos y hermanas tienes, cuéntalos si quieres. Son hermanos y hermanas tuyos toda la comunidad.

Intento hacerles entender qué significa ser cristiano y a qué nos compromete, pero me sorprenden y emocionan sus respuestas. Tanto que no puedo menos de felicitar a su catequista, Albert, por la formación que les ha dado.

— ¿Por qué encendemos la vela, qué significa?, les pregunto.
— Ya no vivimos en tinieblas, me dicen.
— Eso ya lo sé, es de día y hay luz.
— Esta luz es para disipar las tinieblas de nuestro corazón, no las tinieblas de la habitación.

— ¿Y la camiseta blanca?
— Estamos limpios del pecado original.
— ¿Qué pecado es ése, que no me acuerdo?
— Un pecado de egoísmo y de orgullo.


Todos levantan la mano para responder, todos quieren participar. Os aseguro que la formación de estos nuevos cristianos es envidiable, y para sí la querrían en muchas parroquias. Y lo que más me gusta es el cariño, la confianza y la ternura con la que hablan de Massala (Dios). Os dejo la última intervención de uno de los muchachos como punto de meditación:

— Pecado es tenerle miedo a Pa Dios, porque si le tienes miedo es porque no le amas.

Sin comentarios.

Al bautizarlos, me estaba preguntando el por qué la costumbre de cambiarles el nombre y proporcionarles un nombre “cristiano”. Recuerdo que siempre oí que había que bautizar con nombres de santos que existiesen en el santoral, o que fuesen nombres que aparecían en la Biblia.

Nunca entendí la razón; es más, incluso me parece absurdo. ¿No es mejor enriquecer el santoral con posibles nuevos santos como Sama, Sento, Isatu, Jeneba, Yaba, Yeabu, Saidu, Abu, Kanu, Mohamed, Yaraba…? ¿Por qué convertirlos en tres Marías, un par de José, algún Santiago, una Verónica y una Teresa? Lo dicho, me quedo con los nombres africanos.

La comida, arroz con buthonbun. Hacen el buthonbun con hojas de cassava, aceite de palmera, cacahuete y pimienta. Tiene un color verdoso y te coloreas las manos al comerlo que da gusto. Para molerlo usan un palo largo, el husuli. El recipiente donde lo trituran lo llaman kuthodo.

Les he pedido disculpas por tener que retirarme temprano y por no brindar con ellos con mampa. “Next time”.

Al llegar a casa me esperaba John Bangura con un grupo de estudiantes de Primaria que debían asistir a las competiciones de atletismo en la aldea de Kagbaneh. Querían uniformes y que los llevase en el Land Rover. Les he dado camisetas del Colegio Reinado de Valladolid y estaban felices.

Es curiosa esta gente. Te pueden ver enfermo y cansado, que te dirán “ossia” (lo siento), pero te pedirán que les sigas haciendo mil favores. Me pedía John Bangura que volviese a las 6 de la tarde por si habían terminado, y no me he podido morder la lengua:

— Mira majo, estoy reventado, y tú lo sientes, pero me sigues pidiendo que haga de taxista. ¿Cómo se van a volver todos los otros muchachos? ¿Andando? Pues vosotros, también, y que os sirva de calentamiento para la próxima competición.

Después de tomarles una fotografía con los uniformes nuevos se me ocurrió una idea genial. Ahí va. ¿Por qué no hacer propaganda de nuestro Colegio San Agustín y no del Colegio Reinado, El Pilar, etc, etc.?

Solo tendríais que enviarnos en el próximo contenedor uniformes deportivos con el nombre del colegio y el nombre de Kamabai. ¿Os imagináis que foto más chula?

He platicado un ratico con los dos watchman (veladores), pidiéndoles que cuidasen la casa especialmente en nuestra ausencia. Ellos deben de repartirse las horas en dos turnos, para que todo el día esté uno pendiente. Le tocaba guardia a Pa Sorie Kargbo, el papá de Sento, y le he tomado una foto para que lo conozcáis y veáis qué bien entienden mi inglés.


• Domingo, 26 de marzo del 2006.

Me he levantado francamente mejor. Aunque debo hacerme un análisis de sangre el próximo martes, parece que el chaparrón ya ha pasado. Es curioso lo bien que va uno entendiendo su propio organismo, y sabe perfectamente cuando el mosquito le ha picado, y cuando el artesunate vence al falciparum.

He celebrado la misa bien animado y les he comentado que me iba a por Casimiro, y que no me volvía sin él.

Ha venido Bobo a pedirme que llevase a su esposa, Adama, a Freetown y la dejase en el Cotton Tree. No les sobra el dinero y querían aprovechar el viaje.

Y como siempre, no ha faltado el gallo en el equipaje, ni la cassava, ni la bolsa de harina… He discutido con el taxista porque le quería cobrar doble, y le he preguntado si el gallo también pagaba, o lo podía llevar gratis en los brazos. Creo que más de uno se preguntará qué carajo hace este “piel blanca” metiéndose en estos berenjenales.

Me he ido directamente a Korean Guest House y he llamado al Paseo de La Habana, a Madrid, para asegurarme de que Casimiro estaba volando.

Me han comentado sus últimas andanzas. La señorita de Iberia le intentaba cobrar sobrepeso, pero naranjas de la China:

— Soy misionero. ¿Sabes que trabajo hacen los misioneros? ¿Eh? Hard work (trabajo duro). Muchas cosas para la misión. No tengo dinero… (Parece que lo estoy oyendo).

Me dice Rodrigo que él estaba escondido detrás de una columna con otro bolsazo, y que lo último que oyó a la de Iberia es decirle al coreano que su obligación era cobrarle, pero que prefería dejarlo ir antes de tener todo el día dolor de cabeza.

Ese es mi Casimiro, sí Señor. De la tribu de Isacar. Es más fácil que le hagáis poner un huevo a un gallo que sacarle a él un dólar.

Me ha llamado ya desde el aeropuerto:
José Luis, tengo problemas con migración, me tienen retenido porque no tengo visado de entrada. Me piden 120.000 leones.
— Dáselos, no pierdas el helicóptero.
— Pero es que me piden dinero todos.
— Espera, te llamo en 5 minutos
.

Por esas curiosas circunstancias de la vida, solo hacía un par de semanas había conocido yo a un tal Salifu Conteh, oficial de migración y nativo de nuestra aldea de Kayondro. Me dio gentilmente su teléfono móvil, y se ofreció a ayudarme si en algún momento tenía problemas migratorios. Así que esta vez al coreano se le apareció la Virgen.

Llamé a Salifu e inmediatamente se puso en contacto con Casimiro y lo llevó hasta el mismísimo helicóptero sin que nadie tocase sus maletas. Lo que significa que el jamón, el vino, el pacharán, el coñac, el brrrrrrrmmmmmmmm (motosierra)… ¡estaban a salvo!

Lo demás, os lo podéis imaginar. Un abrazote, y: —Pero mira qué gordo estás, te veo mejor… Y él: —Volveré contigo de vacaciones. —Bueno, el hermano Alfredo, ¿eh? (un santo, diría yo, si fue capaz de aguantar un mes al coreano).

Hemos decidido dormir domingo y lunes en Freetown y salir el martes temprano para la misión. Los dos estamos cansados y nos apetece hablar tranquilos sin el agobio del trabajo.

Yo estoy feliz, con la misma felicidad que sentirían al reencontrarse Zipi con Zape, Asterix con Obelix, Mortadelo con Filemón…, e incluso San Cosme con San Damián.

Nosotros no somos tan famosos, esa es la verdad, pero ya estamos listos para continuar las aventuras de Cas & Joe en estas ardientes tierras africanas de Sierra Leona.

Cerramos el día con dos noticias, una buena y otra mala.

Va primero la mala: Rene Paglinawan tiene tres arterias bloqueadas y posiblemente necesite un bypass en el corazón. Debe olvidarse de Sierra Leona por el momento.

La buena: Manuel Lipardo se unirá a la comunidad de la misión en cuanto arregle los papeles y visados. Me alegra profundamente la noticia, porque trabajamos juntos en 1998, habla español, y lo aprecio como persona. Hablando en términos futbolísticos, creo sinceramente que es un gran fichaje.



Cómo ver el resto del blog de José Luis Garayoa

Desde su llegada a Sierra Leona, a finales de septiembre de 2005, José Luis Garayoa ha mantenido al día una especie de “cuaderno de bitácora” que publicamos en esta página bajo el epígrafe de “Blog de un misionero en Sierra Leona”. Los primeros capítulos fueron publicados como reportajes y puedes acceder a ellos en los siguientes enlaces:


Primer reportaje: hasta el 10 de octubre de 2005.
Segundo reportaje: hasta el 12 de diciembre de 2005.


A partir del 16 de diciembre de 2005, sus comentarios son publicados como noticias dentro de una sección propia, a la que puedes acceder desde el Menú Noticias, subsección “Blogs de misioneros” o pinchando aquí.





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