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Las monjas agustinas recoletas celebran los 25 a帽os de su estancia en Filipinas (1/2)


Las monjas agustinas recoletas celebran los 25 a帽os de su estancia en Filipinas (1/2)
11-08-2017 Otros Pa铆ses
Era el 11 de agosto de 1992 cuando llegaron a Filipinas cinco monjas agustinas recoletas acompa帽adas de la presidenta de la Federaci贸n de Espa帽a, la hermana Mar铆a Cruz Aznar, con la intenci贸n de fundar un monasterio de vida contemplativa. El carisma agustino recoleto en su aspecto apost贸lico estaba presente en las islas desde hac铆a casi cuatro siglos. Una de las fundadoras, sor Lourdes Eizaguirre, sigue viviendo en el monasterio San Ezequiel y con ella mantenemos la siguiente entrevista.
¿Cómo surgió la idea de fundar un monasterio en Filipinas?

La chispa brotó en el convento de Valencia, España, a lo que se añadió la animación de sor Saturia Paredes, misionera agustina recoleta, que, conociendo el deseo de monseñor Agustín Otero, agustino recoleto y obispo auxiliar de Bogotá, sugirió fundar en esta ciudad. El citado obispo interesó en el tema al prior general de la Orden de Agustinos Recoletos, Javier Pipaón, que se hizo eco de tal proyecto animando a su vez a la presidenta federal María Cruz Aznar.

Pero fue la luz de Dios la que inspiró que era el momento no de buscar vocaciones, sino de extender el carisma allá donde pudiera florecer. La presidenta federal comunicó con los monasterios que manifestaron su aprobación al plan, tras lo cual la presidenta federal pidió ofrecimiento de voluntarias.

Se ofrecieron varias, pero se eligieron tres hermanas, una de Valencia, otra de Requena y otra de Serradilla. Mientras tanto fueron surgiendo otras posibilidades de fundación aparte de Colombia: Brasil, Filipinas, Perú… Una visita de la presidenta y secretaria de la Federación a Bogotá, con ocasión de viajar a México, generó serias dudas de fundar en Bogotá al ver el lugar: una casa aneja al santuario de Monserrate en lo alto del monte con acceso tan solo por funicular. Se estimó que no reunía condiciones.

Al volver a España –era agosto de 1991–, el día 18 de dicho mes, en León, la presidenta federal pidió en el recreo a la comunidad y futuras fundadoras especial súplica a san Ezequiel en el día de su conmemoración, para que intercediera en este asunto de la nueva fundación.

A la mañana siguiente muy temprano llegaron al torno del convento de León los agustinos recoletos Marciano Santervás y Antonio Palacios. Este último portaba una carta de la superiora general de las Augustinian Recollect Sisters, establecidas principalmente en Filipinas, en la que exponía que, sintiéndose inclinadas algunas hermanas de la Congregación a la vida contemplativas, habían pensado en que alguna monja de España fuera a Filipinas para iniciarlas en tal clase de vida.

No era ese el proyecto que abrigábamos, pero no dejaba de ser una luz que se abría. Vimos en ello la mano de san Ezequiel. De modo que la balanza cedió totalmente a favor de Filipinas, no para iniciar a las Sisters, sino para fundar un monasterio con alegría y esperanza, pues en seguida tuvo lugar un diálogo animador, acogedor y facilitador con los Agustinos Recoletos de Quezon City, Filipinas. No menos acogedoras y ayudadoras se mostraron las mismas Augustinian Recollect Sisters, al frente de las cuales como superiora general se hallaba la hermana Eufemia Lauzon.

La citada visita de la presidenta federal a México motivó, gracias también al ánimo que prestó fray Javier Pipaón, que se sumaran al proyecto fundacional dos hermanas del convento de Papalotla. De este modo eran cinco las fundadoras, pero se retiró la de Serradilla. Como la Providencia actúa secretamente, se ofreció en su lugar sor Lourdes Eizaguirre, de Pamplona, pero residente en León, que ejercía el cargo de maestra de novicias, al que renunció para enrolarse en la fundación.


Entonces, ¿quiénes fueron las cinco fundadoras del nuevo monasterio?

Sor Josefina González del convento granadino de Santo Tomás de Villanueva residente en el de Requena; sor María José Vila, del de Valencia; sor María del Carmen Orduña y sor María Elena Trejo, ambas del convento de Papalotla, México, y sor Lourdes Eizaguirre, del convento de Pamplona


¿Por qué eligieron como lugar de la nueva fundación Bacolod?

Una vez que llegamos a Manila, esta ciudad nos pareció muy calurosa y agitada. Estuvimos también en Cebú y vinimos a Bacolod, que nos pareció un lugar idóneo; además seguimos el consejo de monseñor Camilo Gregorio, obispo de la ciudad, que fundáramos fuera de la ciudad, ruidosa sobre todo de noche con las fiestas y músicas.


En todo caso, desde que llegamos a Filipinas, todo fueron atenciones y facilitar las cosas. Era vicario provincial fray Víctor Lluch, que nos trató con el mayor cariño y delicadeza y lo mismo los demás frailes de la Vicaría.


¿Por qué eligieron como patrón monasterio a san Ezequiel Moreno?

Desde el principio parecía presente la mano de san Ezequiel Moreno; pero aparte esto, en un cierto momento se reunió el consejo federal con las fundadoras para elegir el titular del monasterio que se iba a fundar. Se propusieron varios nombres: Madre de Consolación, Virgen de Guadalupe, San Ezequiel… A cada votante se le dieron todos los nombres para que echara en la urna su preferido. Y resultó elegido democráticamente San Ezequiel. Sin duda influyó la circunstancia de que a los pocos meses iba a ser canonizado.


Todos los comienzos son complicados. ¿Dónde vivieron hasta que se instalaron en el nuevo monasterio y en qué condiciones pudieron comenzar su vida en el denominado monasterio “San Ezequiel Moreno”?

La comunidad había pasado tres años en una casa del barrio Villamonte,bien acondicionada comprada por la Vicaría de Agustinos Recoletos en Filipinas para nuestro uso. Cuando llegamos al monasterio el día de la Ascensión del Señor, era el 28 de mayo de 1995. No estaba del todo terminado, faltaban no pocas cosas que ultimar, pero las celdas ya estaban acabadas y pintadas… El espacio conventual amplio y agradable, el paisaje precioso, como horizonte la curva de océano, con maravillosas salidas y puestas del sol en el perfil del mar. Pero, sobre todo, la paz, el silencio y la soledad tan nuestras. Lo primero que hicimos fue acomodar para capilla una sala del dormitorio con vistas al mar, colocar dignamente el sagrario, la mesa de altar con el ambón, sillas para la oración personal-comunitaria y el rezo coral de la Liturgia de las Horas. Todo listo para nuestro lugar central con la real presencia de Jesús Sacramentado, y la bella imagen de María nuestra Madre.

Seguíamos fielmente el horario combinando con el trabajo de limpieza mientras los obreros trabajaban la construcción en la planta baja. Muy temprano por la mañana llegaba fray Antonio Palacios para celebrar la Eucaristía diaria. Como todavía no teníamos clausura, algunos días venían con él las dos religiosas españolas que estaban en Bacolod igual que nosotras en obras de construcción de un colegio.


En concreto, ¿dónde está ubicado su monasterio?

Ya queda claro que la ciudad donde se enclava es Bacolod. Está junto al mar de tal modo que parte del terreno entra en el mar, quedando apresada dentro de la propiedad una zona estancada con la conveniente entrada y salida para la renovación del agua, que se presta a la producción de pescado. Además, el edificio está rodeado de un amplio terreno con cocoteros y frutales propios del país y zona de hortalizas. Fray Antonio Palacios, buen conocedor de la ciudad y alrededores de Bacolod y bien relacionado con sus gentes, eligió este terreno junto al mar, que nos gustó mucho a todas, y se adquirió con la aprobación de la pequeña comunidad.



¿Cuántas monjas forman actualmente la comunidad? ¿Cuántas de ellas son filipinas?

Actualmente está formada por ocho filipinas incluida la postulante, una española y una mexicana, que es ahora la hermana priora. En total, diez.


¿Abundan las vocaciones a la vida contemplativa en Filipinas? ¿Tienen algún plan de pastoral vocacional?

No, no abundan. La vida contemplativa es una consagración muy específica y excluyente en cierto modo (=solo Dios), y no hay muchas personas que se sientan atraídas por esta vocación.

No tenemos plan pastoral vocacional muy definido, pero se han llevado a cabo actividades varias veces al respecto.


¿Es conocida su presencia tanto en la ciudad de Bacolod como en la isla de Negros o incluso en otras islas? ¿Tienen algún plan para dar a conocer el carisma agustino recoleto contemplativo?

En Bacolod sí es conocida y apreciada, más que nuestra vocación quizá nuestra presencia, sobre todo en cuanto a la vida de culto, ya que acuden los fieles viniendo de lejos e incluso de otras poblaciones sobre todo a la Eucaristía dominical y a la novena de san Ezequiel, a la novena de misas prenavideñas de aguinaldo que llaman “misa de gallo” o “simbangabi”.

La devoción de las gentes a san Ezequiel contribuye sin duda a esta afluencia de gente movida por la fe y la piedad. Cada mes, el día 19, vienen a nuestra misa conventual muchos enfermos, especialmente de cáncer para rezar por su curación, y también a dar gracias. Al final, se hacen oraciones especiales por ellos y por los enfermos en general, reciben en sus manos y frente aceite bendecido y veneran devotamente las reliquias del Santo.

También algunos jóvenes suelen venir en los días precedentes a sus exámenes de licenciatura y sobre todo el mismo día en grupo pidiendo la bendición de san Ezequiel, rezan con el sacerdote cerca del altar y reciben la aspersión de agua bendita.


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