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“«Es la hora de los laicos», me recordó el Papa Francisco cuando tuvimos la audiencia los nuevos obispos en Roma en septiembre” (1/3)
En la misa de la toma de posesión


“«Es la hora de los laicos», me recordó el Papa Francisco cuando tuvimos la audiencia los nuevos obispos en Roma en septiembre” (1/3)
14-06-2017 Brasil
El prelado de Labrea, monseñor Santiago Sánchez Sebastián, recibió la ordenación episcopal en la catedral de Manaos el 5 de junio de 2016; el día 19 del mismo mes tomaba posesión de la prelatura de Lábrea (Amazonas, Brasil) en medio del regocijo del pueblo y acompañado, entre otros, por agustinos recoletos y por algunos de sus familiares más próximos. Ha transcurrido un año desde que llegara a su sede en la ciudad de Lábrea y hemos dialogado con él sobre cómo percibe la misión amazonense que la Iglesia le ha encomendado pastorear.

El 19 de junio de 2016 tomaste posesión de la prelatura de Lábrea en la ciudad con este mismo nombre. ¿Qué sentimientos afloraron en ti en aquellos momentos tan especiales de tu vida?

La verdad es que quedé abrumado ante la acogida entusiasta de este pueblo lleno de esperanza. Abrumado porque esperan mucho, abrumado porque confían totalmente. Abrumado por el sentimiento de no poder responder a sus expectativas. Me sentí muy pequeño ante la inmensidad de la misión, inmensidad tanto geográfica como pastoral. Me sentí muy apegado al lema de mi escudo: “que no resista a tu voluntad”, porque nunca soñé encontrarme en esta situación y ahora me veo inmerso en ella.


Aunque nunca termina uno de conocer por completo la realidad de un pueblo, de una parroquia y menos de una prelatura o diócesis, quizá después de un año en la prelatura hayas podido detectar algunos de sus problemas lo mismo que otros aspectos de la pastoral que, en tu opinión, funcionan. ¿Podrías compartirlo con los visitantes de esta página web?

Problemas han aparecido muchos. Después de los primeros días de entusiasmo, bienvenidas y abrazos, va asomando la realidad. Y junto a esos problemas descubro la gran tarea que han realizado y realizan nuestros misioneros: encaminar las pastorales, acompañar, viajar y visitar las comunidades, las desobrigas… ¡Cuánto heroísmo, cuánta entrega!

Es verdad que muchas cosas necesitan actualización, que algunos métodos quedaron obsoletos, pero cuento con el tesoro de los misioneros y el apoyo incondicional de la Orden de Agustinos Recoletos para llevar adelante la misión.


¿Qué planes pastorales se han elaborado en la Prelatura y en qué pastorales se va a poner el acento en los próximos años?

Cuando llegué a Lábrea apenas estaban poniendo en práctica los objetivos y planes de la última asamblea. Y los objetivos eran apenas dos: La iniciación cristiana y las santas misiones populares. Esto abarca todas las pastorales, toda la parroquia y toda la Prelatura. No es difícil adecuar la catequesis a estos parámetros, no es difícil encajar las pastorales tradicionales y sociales en estos raíles para que el tren siga caminando. Y además estos objetivos son los de la Iglesia en Brasil.


¿Cuenta la prelatura con suficientes agentes de pastoral para llevar a la práctica los planes previstos? ¿Qué formación reciben estos agentes de pastoral? ¿Hay previsto algún plan de formación específica?

Tengo que reconocer que ese es el gran desafío. No tenemos suficientes agentes preparados. En la prelatura tenemos 10 sacerdotes, 5 religiosos y 12 religiosas, todos lo demás son laicos. “Es la hora de ellos”, me recordó el Papa Francisco cuando tuvimos la audiencia los nuevos obispos en Roma en septiembre. Tenemos muchos, no los suficientes, y no todos están suficientemente preparados. Estamos en ello. Infelizmente, por la situación económica, algunos de los buenos agentes de pastoral salen de la Prelatura camino de las ciudades (Manaos, Porto Velho…) en busca de una vida mejor.


¿Cómo ves el sector de los jóvenes en la prelatura? ¿Son permeables a los valores humanos y religiosos? ¿Puede contarse con ellos en las tareas eclesiales de forma habitual? Ambientalmente, ¿ven su futuro con optimismo y esperanza?

Amazonas es tierra donde abundan niños y jóvenes. Infelizmente el horizonte de ellos es muy corto, tienen poco futuro aquí. Quien puede procura salir, quien no puede se resigna. Es difícil inculcar los valores humanos. Aquí no llegan muchísimas cosas, pero sí llega la droga, la delincuencia…, y aquí la vida sexual empieza muy pronto. A pesar de todo esto, no falta el grupo próximo, comprometido (grupo joven, infancia y adolescencia misionera, confirmación, monaguillos…); con ellos se trabaja desde la Iglesia y sus instituciones, sobre todo los Centros Esperanza. Contamos con ellos y ellos lo saben, y saben también que son objeto de captación por parte de los evangélicos. Un nuevo desafío.


Hablemos de la pastoral vocacional. Tu historia personal ha estado siempre unida a la promoción y educación de las vocaciones y de la formación de los seminaristas. ¿Cómo ves este campo en la prelatura? ¿Hay diseñado algún plan de pastoral vocacional?

Tengo que decir que se ha trabajado, de distintas formas y con desigual intensidad. Por lo que he visto han trabajado un poco cada uno por su lado buscando captar candidatos: Maristas, Agustinos Recoletos, diocesanos. En todo el tiempo que llevamos –más de noventa años– no hemos logrado ni un solo sacerdote amazonense de la Prelatura. Actualmente tenemos cuatro seminaristas: dos recoletos estudiando filosofía en Franca, Sâo Paulo, y dos diocesanos también estudiando filosofía en Porto Velho. El plan para un futuro es hacer un equipo entre todos, incluyendo religiosas y laicos, para trabajar la cultura vocacional. El ambiente no es muy propicio, pero tenemos que apostar por las vocaciones. Por desgracia, aquí sólo podemos hacer el acompañamiento y discernimiento inicial; una vez que empiezan los estudios específicos, tienen que salir fuera.


La pastoral familiar está siendo en la Iglesia un campo cada vez más valorado e incluso se le está dedicando una atención especial. ¿Cuál es la situación de la familia labreense tanto desde el punto de vista humano como de la vivencia de la fe? ¿Qué medidas pastorales piensan aplicarse en la evangelización de las familias?

En general aquí la familia está muy desestructurada. Son comunes las segundas uniones, los hijos extramatrimoniales, los abuelos criando los nietos, los padres desconocidos… Siguiendo las directrices de la Iglesia de Brasil, se está reforzando esta pastoral que tiene tres vertientes: Pre-matrimonial, matrimonial y casos especiales. De nuevo la dificultad ya apuntada varias veces en las respuestas anteriores: los agentes preparados. Todo el mundo coincide en la necesidad de la formación, pero a la hora de la verdad los que perseveran en esa formación son los menos, y eso si no se complica que los propios agentes son también casos especiales. La fe profunda de las familias está mezclada con tradiciones, magias y supersticiones. Falta un sentido serio del sacramento del matrimonio, y ahora, a la luz de “Amoris Laetitia”, están apareciendo muchos casos clarísimos de nulidad.


¿Qué se está haciendo en la prelatura por lograr una mejor educación y formación de los ciudadanos, muchos de los cuales son creyentes católicos?

Cuando fue elegido el nuevo alcalde de Lábrea, él mismo marcó para el día siguiente una audiencia conmigo para ver los problemas de la ciudad. Por supuesto que uno de los que le presenté fue la educación. La educación aquí es muy precaria y, cuando tienen que estudiar, fuera la falta de base lleva generalmente al fracaso.

Existe una facultad con algunas ramas en Lábrea, pero también en precario. Existe un centro de formación profesional estatal, varios colegios, uno de ellos regentado por las Misioneras Agustinas Recoletas y otro por los Hermanos Maristas. Pero la fuerza de la Iglesia es menor, aunque algunos creyentes están ocupando puestos de profesores y dirección.

No es fácil la evangelización en la escuela. Nuestra presencia y testimonio es nuestra baza, además del trabajo en nuestras capillas y la catequesis. Mayor dificultad presenta la educación de los que viven en el interior: un solo profesor para todos los niños… cuando va y permanece.


Son cuatro las parroquias de la prelatura: Pauiní, Labrea, Canutama y Tapauá. ¿Funcionan de forma autónoma o en una interdependencia y con planes pastorales comunes? ¿Alguna de ellas está con alguna carencia especial?

La prelatura es enorme: más de 220.000 kilómetros cuadrados. Las distancias grandes y las comunicaciones difíciles. Esto ha hecho que en muchos aspectos cada ciudad, que constituye una parroquia, haya caminado con cierta independencia. Desde que la Orden dejó Canutama ha sido atendida por diocesanos de diversas diócesis (últimamente está respondiendo por ella Campina Grande del estado de Paraíba). Parece que las últimas asambleas de la Prelatura y la formación de los misioneros actuales están empujando a hacer planes y evaluaciones conjuntas. En Tapauá, Lábrea y Pauiní predomina nuestro estilo recoleto, ahora más en la línea de la Iglesia de Brasil. Procuro estar en contacto con todas ellas y hacerme presente varias veces al año (no lo he conseguido del todo este primer año, aunque he estado en las cuatro). Tal vez una carencia especial es que Pauiní es la única parroquia que no tiene religiosas, pero lo estamos intentando.




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