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[Serie mes agustiniano y vocacional • 5] — Deibys: “Ojalá los JAR de todo el mundo sintonicemos con la dulzura y la delicia de convivir unidos”


[Serie mes agustiniano y vocacional • 5] — Deibys: “Ojalá los JAR de todo el mundo sintonicemos con la dulzura y la delicia de convivir unidos”
17-04-2017 Costa Rica
El quinto testimonio de las JAR en esta serie en homenaje a la semana vocacional agustiniana del mes de abril nos lleva a Costa Rica, a la Ciudad de los Niños, centro socioeducativo de los Agustinos Recoletos, donde un fuerte grupo JAR crece desde el encuentro, la celebración y la solidaridad. Con todos nosotros, Deibys.
Me llamo Deibys Mora y nací en Cartago, Costa Rica, en el mes de julio del año 2000. Mis padres también son oriundos de Cartago. Curso el undécimo año de secundaria y me falta otro año para concluir el bachillerato.

Desde hace algunos años participo en la coordinación de los grupos JAR de la Ciudad de los Niños. Estudio en esta institución y participo de la celebración de la fe en el templo de Nuestra Señora de la Consolación, y desde hace cinco años en las JAR, en sus convivencias, retiros y actividades, así como en los momentos fuertes como son la preparación de la Semana Santa, las eucaristías con jóvenes y la proyección social.

Para mí la JAR es un grupo espectacular. Comencé a frecuentarlo por la influencia positiva de unos amigos. Formar parte de las JAR me ha ayudado a sentir que camino de la mano de Dios, me ha fortalecido en la fe. En el grupo se nos enseña a crecer como personas responsables y comprometidas con las necesidades de la Iglesia y de la sociedad.

Aquí me he hecho consciente de que soy diferente a la masa; me explico: a veces esto es nadar a contracorriente, no seguir las pautas de la sociedad consumista y vacía que nos rodea; formar parte de las JAR me ha hecho saber que es una excelente forma de vivir y hacer real nuestra vocación cristiana.

El camino que he realizado hasta ahora en el grupo me ha mostrado que no importa lo que hice o dejé de hacer en el pasado, sino que Dios siempre me regala nuevas oportunidades para seguir de su mano, fundamentando desde hoy mi futuro con la fe y la esperanza.

Por eso digo que es un buen camino para vivir nuestra vocación de hijos de Dios. Las JAR han despertado en mí la esperanza de invitar a otros jóvenes a realizar este camino, sin importar de dónde sean. Esto me compromete, a su vez, a evangelizar con este estilo de vida que se inspira en san Agustín.

Este grupo me ayuda a discernir mi vocación. De una manera especial, he conocido a personas que han entregado su vida por medio de la Familia Agustino-Recoleta. El grupo JAR fortalece mi vocación y la puedo vivir al máximo en el mismo grupo. Además sirvo a otros, como por ejemplo con la coordinación de monaguillos, atención en la sacristía, ayuda a las catequesis

También tratamos de ayudar en las necesidades sociales y económicas, aunque sea un mínimo. Algunos JAR salimos por las noches los martes y jueves a repartir comida a personas sin hogar y que duermen en la calle; en el grupo también hablamos de los grandes problemas que tiene la sociedad, para sensibilizar y sensibilizarnos. En nuestra JAR tratamos de hacer, al menos, ese poco, y eso sí, siempre como grupo.

En la formación hablamos sobre la Iglesia, de sus cosas buenas y de aquellas menos buenas, para ponernos en sintonía de purificación. Buscamos que los chicos se formen con conocimientos sobre la Iglesia y puedan servirle con libertad y entrega.

En nuestro grupo hay muchos chicos que sufren diferentes circunstancias familiares; viven en familias rotas, y algunos son excluidos social o económicamente; pero nosotros tratamos de hacer que se sientan en una familia y poco a poco vayan superando sus problemas.

Personalmente me siento acogido en la Iglesia; paso mucho de mi tiempo libre en actividades eclesiales, me siento acogido por la comunidad religiosa y la Familia Recoleta en Cartago, es como un mundo mágico del que tengo  y tendré grandes recuerdos, hasta me atrevo a decir que esta Familia Agustino-Recoleta es mi segundo hogar, siento que allí todo se vuelve hermoso en cada momento.

Nuestra JAR creo que tiene un verdadero sentido eclesial, ya que colaboramos con todo lo que se nos pida que podamos realizar. Somos un grupo dispuesto a servir.

Considero muy buena la iniciativa de que haya un sínodo de obispos sobre los jóvenes; y me parece que será un momento en el que muchos jóvenes podrán fortalecer su fe y salir al encuentro de Cristo.

Nuestra opinión como jóvenes en la Iglesia debe ser escuchada y, como jóvenes JAR, podremos aportar y ayudar al desarrollo del Sínodo respondiendo a los cuestionarios que se dispongan para ello, es pues será el modo de que se oiga la voz JAR. Sin embargo, me gusta pensar que es mejor no alzar la voz, sino que nuestras acciones sean las que hablen, y nuestros ministerios se fortalezcan con nuestro trabajo como JAR.

Actualmente estoy en un proceso vocacional para discernir qué es lo que quiere Dios de mí y lo he iniciado como miembro JAR. En este momento mi sueño inmediato es graduarme, terminar el bachillerato y si Dios me lo pidiera, quisiera ser un religioso agustino recoleto y, esto segundo, sólo Dios lo sabe.

La realidad es que ser JAR me ayuda a discernir sobre mi vida y a fortalecer mi fe, y eso me ayuda a caminar, con la seguridad de que formando parte de esta familia Dios nos habla; por eso, los valores JAR, como por ejemplo la comunidad, me ayudan a ir consiguiendo mis sueños.

Muchas veces pienso que siempre seré JAR y eso me ayudará a lograr esos sueños de ahora y del futuro sin olvidar la comunidad, la oración, la sensibilización social, la generosidad en la Iglesia, etc. La vida pasa, lo sé, pero espero seguir formando parte de esta gran familia, que me ha marcado hasta dejarme un corazón inquieto. Es hermoso ser parte de esta Familia y convivir con su carisma.

Me imagino que en el futuro la Familia Agustino-Recoleta se abrirá como un gran espacio humano donde se acogerán a muchas personas para experimentar el amor de Dios por medio de san Agustín. También he visto cómo la Orden ofrece comunidad, consuelo y apoyo a quien lo necesita; agradezco a muchos frailes que han apoyado a un sinnúmero de personas y, de mi parte, me han ayudado a crecer como persona y espiritualmente.

Pido a todos los que forman parte de la Familia Agustino-Recoleta que recen mucho por la vocaciones religiosas y sacerdotales, y que no se olviden de rezar por nosotros, los jóvenes JAR que tratamos de vivir nuestra juventud según el estilo de Agustín. También pido que recen por la conversión de aquellos jóvenes que no le encuentran sentido a su vida, y así juntos seamos constructores de un mundo sin guerras y donde se pueda habitar en harmonía.

Me parece que ya no puedo pedir más a los agustinos recoletos, por mí ya hicieron lo suficiente. Creo que más bien es hora de devolver todo lo que han hecho por mí; he obtenido un gran conocimiento y se han dedicado mucho a nosotros. Lo agradezco de todo corazón; fueron unas enseñanzas que marcan la vida.

Quiero decirle a todos los jóvenes JAR que sigamos adelante con nuestra Familia; aunque tengamos nuestros problemas y rebajas, hay que seguir adelante. Continuemos en este hermoso camino, guiados por la espiritualidad nuestro padre san Agustín y por nuestros asesores; que no tengamos miedo de caminar juntos y así nos fortalezcamos día a día, de tal manera que estemos al servicio de la Iglesia y de aquellos que nos necesitan.

Finalmente, quiero pedirles a los miembros de las JAR en todo el mundo que sintonicemos con la dulzura y la delicia de convivir los hermanos unidos.


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