espaol portugus english email
Jesús Moraza, obispo emérito de la prelatura de Lábrea, se despide: “¡Hasta luego!” (1/3)
Navegando por el Purús durante los años de puesta en marcha de las Comunidades Eclesiales de Base.


Jesús Moraza, obispo emérito de la prelatura de Lábrea, se despide: “¡Hasta luego!” (1/3)
20-05-2016 Brasil
De 1970 a 1989 y de 1994 a 2016 Jesús Moraza ha pasado sus días y sus noches al servicio del pueblo amazonense de la prelatura de Lábrea, en Brasil. En la primera etapa como misionero voluntario; en la segunda, como obispo al servicio del pueblo de Dios que camina en aquella tierra brasileña. Después de un tiempo de descanso y reposición volverá, si no se le reclama para otros servicios, ya como un sencillo misionero más, a evangelizar al pueblo por el que se ha gastado y desgastado por más de cuarenta años.

El nuevo obispo de la Prelatura de Lábrea (Amazonas, Brasil) es el agustino recoleto Santiago Sánchez Sebastián, que tomará posesión de su cargo de prelado el próximo 19 de junio. Pero antes de que dom Jesús deje la prelatura, hemos querido mantener con él una larga conversación con dos objetivos: que nos informe del estado actual de la prelatura, pues posee una visión amplia de la misma por su larga permanencia y en condiciones distintas; y agradecerle especialmente sus veintidós años de gobierno de una porción especialmente difícil de la Iglesia de Dios. Antes de plantearle cuestión alguna, hacemos su presentación.

• Infancia y proceso de formación como seminarista

Jesús Moraza Ruiz de Azúa es un alavés de Araya nacido en 1945. Hijo de familia numerosa: siete hermanos. Su padre fue un funcionario de la Diputación foral de Álava que tuvo que trabajar duramente para mantener a sus siete hijos y en una situación política de posguerra. Su madre cuidaba de la casa, de la familia y se ocupaba también de la agricultura. Cuenta el propio Jesús:

“Con once años ingresé en el seminario menor de los Agustinos Recoletos, en Lodosa (Navarra, España). Poco a poco, con la orientación de los formadores, lecturas y los ejemplos heroicos de misioneros de China, Filipinas y Amazonas (Brasil), fueron marcando mi vida y dirigiéndola hacia las misiones. El ejemplo de fray Jesús Pardo, en la Prelatura de Lábrea, que dio su vida salvando a algunos niños que se ahogaban a orillas del rio Purús, me marcó profundamente”.

Continuó su proceso formativo con los estudios de filosofía en Fuenterrabía, Guipúzcoa; el año de noviciado en Monteagudo, Navarra y los cuatro curso de teología en Marcilla, Navarra, donde hizo la profesión solemne y recibió la ordenación presbiteral.

• Voluntario a la misión de lábrea

Su primer destino fue al colegio San Agustín de Valladolid, donde trabajó como profesor de primaria el curso 1969-1970. Residiendo en este colegio llegó una circular del superior general de la Orden en la que pedía voluntarios para la misión de Lábrea.

Esta petición llevó al joven Jesús a ofrecerse como voluntario, lo que orientó definitivamente su vida hacia las misiones:

“El 15 de agosto de 1970 viajé a Río de Janeiro junto con otros cinco voluntarios. En pocos días, en la capital carioca conseguimos preparar la documentación de permanencia y pudimos llegar a Porto Velho (Rondonia) y desde allí a Lábrea (Amazonas) –si no me engaño, el día 20 de agosto del mismo año–. Pocos días antes había llegado también a Lábrea el otro misionero, el agustino recoleto Florentino Zabalza, destinado a ser superior religioso de la comunidad agustino-recoleta de la misión de Lábrea y, un año después, obispo de la Prelatura”.

• Labor misionera

Tras una estancia corta en Lábrea para estudiar la lengua y conocer un algo la realidad de la Prelatura, enseguida tuvo la oportunidad de tener su primera experiencia pastoral con los agustinos recoletos José Luis Villanueva y el veterano Saturnino Fernández durante parte de los meses de septiembre y octubre visitando los ribereños de los seringales (caucherías) del río Purús, en la parroquia de Lábrea:

“Fueron unos 20 días inolvidables que me permitieron apreciar el talante acogedor, sencillo y alegre de los ribereños al recibirnos en su convivio”.

En noviembre del mismo año, junto con los religiosos Miguel Ángel González y Francisco Piérola, fue destinado a la parroquia de Tapauá, donde sirvió como vicario parroquial durante 5 años, ayudando también en el área de la salud y de la educación.

Así hasta que el prelado, monseñor Florentino Zabalza, le requirió para servir, durante tres años, en la estructuración de las Comunidades Eclesiales de Base en todo el recorrido del río Purús, dentro del territorio de la Prelatura, desde Pauiní hasta Tapauá. En tres años llegaron a formarse unas 300 comunidades ribereñas que pasaron entonces a ser acompañadas por cada una de las parroquias. En 1978 fue nombrado párroco de Lábrea, sirviendo en esta parroquia hasta 1987:

“Durante esta época es cuando tuve más conocimiento de la hermana Cleusa Carolina Rodhy Coelho, con quien tuve la oportunidad de viajar por el Purús y afluentes hasta su martirio a orillas del río Passiá. Me tocó localizar su cuerpo, después de varios días de desaparecida. A raíz de su muerte los pueblos indígenas de la región fueron consiguiendo el reconocimiento de sus tierras… También en esta época tuvo lugar la desaparición de fray Mario Sabino, cuando subía en barco a su parroquia de Pauiní, un testimonio también de entrega completa por el pueblo de esta Prelatura”.

• Un quinquenio de respiro

En 1987 fue destinado a la parroquia de Tapauá hasta 1989, cuando volvió a España, pensando que ya había dado lo suficiente por la misión… Un año de actualización teológico-pastoral en el Instituto Superior de Teología Pastoral León XIII de Madrid y, en 1990 fue destinado a la parroquia de Nuestra Señora de Buenavista, en Getafe, Madrid, como vicario parroquial y profesor del Instituto José Hierro, hasta que en enero de 1994 fue nombrado obispo de la Prelatura de Lábrea.







Dom Jesús, ¿misionero en Lábrea por vocación, por propia voluntad o por otras circunstancias?

Yo residía en el colegio San Agustín de Valladolid en 1970. Entonces llegó una carta del prior general Luis Garayoa dirigida a todos los religiosos de la Orden, en que pedía voluntarios para la prelatura de Lábrea.

Quedé conmocionado de tal forma que me sentí llamado a ofrecerme como voluntario, cosa que, para evitar que fuera una corazonada, formalicé por escrito después de tres días de reflexión. Entre unos 30 voluntarios que se presentaron yo era el más joven de los siete escogidos…

Creo que el Señor me fue preparando poco a poco para poder dar el “sí” definitivo.


19 de marzo de 1994: ordenación episcopal en Getafe. ¿Le costó aceptar la petición de la Santa Sede? ¿Qué se le vino a la cabeza en aquellos momentos? ¿Quiénes fueron los obispos ordenantes.

Nada mejor que contar con el patrocinio de san José para ser ungido para la misión como obispo de la Prelatura de Lábrea en la catedral de Getafe.

¿Si me costó aceptar el episcopado? No sé cómo, pero meses antes, algunos compañeros, varias veces, llegaron a preguntarme si aceptaría ser obispo de Lábrea, a lo que siempre respondía que no.

Aquello me dejó mosqueado y llegó a venirme a la cabeza por la noche en la cama hasta llegarme a preguntar: “Y si Dios te lo pide, ¿vas a decirle que no?” Aquello me dejó confuso, llegando a decirle a Dios que no me pidiese tal cosa

Pero, cuando el Nuncio me llamó y me dio apenas media hora para consultarlo con “mi mejor amigo”, en la capilla del Santísimo de la Nunciatura en Madrid, no tuve cómo negarme… Tuve que aplicarme la frase de nuestro padre san Agustín, que tantas veces había usado para animar a otros para su misión: “Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”; por eso, junto con el ejemplo de Nuestra Señora, dando su “sí” a la voluntad de Dios, no me atreví a decir que no.

El obispo ordenante principal fue el nuncio en España, Mario Tagliaferri, acompañado del obispo de Getafe, Francisco José Pérez y Fernández Golfín, junto con el obispo dimisionario de la prelatura de Lábrea, Florentino Zabalza Iturri, el obispo de Vitoria, José Maria Larrauri, y los obispos agustinos recoletos Francisco Javier Hernández, de Tianguá (Brasil), y David Arias, de Newark (New Jersey, USA).

Muchos hermanos de la Orden y familiares me acompañaron también ese día.


22 años como obispo prelado de Lábrea. ¿Cuáles fueron sus primeras impresiones al llegar, ya como obispo, a Lábrea?

Ya está muy lejos todo, pero creo que la buena acogida que tuve me hizo sentirme bien desde el principio, como si estuviese en casa…

Con relación al pueblo no encontré mayores diferencias… Sí algunas mejoras estructurales, pero el pueblo seguía siendo el mismo que me cautivó desde el principio. Procuré respetar lo que ya se estaba realizando conforme a las decisiones de las Asambleas de la Prelatura y procuré reforzar las iniciativas ya tomadas.

Recuerdo que me impresionaron negativamente las extensas áreas deforestadas en los alrededores de Lábrea, donde antes había pequeñas propiedades de asociados de la Cooperativa que conseguían sobrevivir sin causar tanto deterioro al medio ambiente. Me prometí hacer algo al respecto en cuanto pudiese.


Después de 22 años como obispo, ¿percibe en la sociedad labreense diferencias respecto a la de 1994?

En lo civil, el funcionariado público continúa siendo la principal fuente de renta familiar, continuando la dependencia casi total de los gobernantes. El comercio ha crecido bastante, mejorando la renta de unos pocos, muchas veces en detrimento de la mayoría. Algunas carpinterías, serrerías y astilleros han ayudado a crear algunas fuentes más de renta familiar.

Pero lo que más ha mejorado la vida del pueblo han sido las ayudas sociales establecidas principalmente por los gobiernos del partido de los trabajadores (PT). Lo malo es que, en vez de servir para aumentar la renta familiar sumándose a sus pequeñas producciones, se han acostumbrado a recibir esas ayudas sin esforzarse en continuar también con sus producciones anteriores (agricultura y pesca…).

También la agricultura ha mejorado un poco más, con cultivos en tierras firmes cerca de las ciudades, principalmente en Lábrea.

Igualmente han mejorado las estructuras educativas –principalmente en Lábrea, pero también en las otras parroquias– y las sanitarias –hospitales y puestos de salud mejor equipados–, pero dejan mucho que desear todavía, principalmente por la corrupción y desvíos de los recursos públicos.

En el ámbito religioso nuestro pueblo continúa teniendo mucha inquietud religiosa, pero ha habido un avance significativo de las iglesias evangélicas. El lento proceso del crecimiento en la fe llevado a cabo por las comunidades eclesiales de base (CEBs) se resintió con la llegada de nuevos misioneros no muy conocedores de esa forma de servicio pastoral, y las dificultades por las distancias y medios de locomoción continúan perjudicándonos. Sin embargo ha crecido también el compromiso de muchos laicos/as gracias al incentivo de los misioneros/as.


¿Puede hablarse de un avance o progreso en la pastoral?

Ciertamente. Poco a poco se ha conseguido una implicación mayor de los seglares en los servicios pastorales, con una mayor formación. Han ido surgiendo nuevas pastorales para responder a las nuevas necesidades.

En una Prelatura con tan grande extensión –más de 200.000 kilómetros cuadrados–, con una población muy pequeña y muy dispersa a orillas de ríos y lagos, a pesar de lo difíciles y caros que son los medios de comunicación, hemos conseguido ir superando dificultades, buscando la colaboración de muchas personas y asociaciones que se nos han unido en la misión facilitando los recursos humanos y financieros que están posibilitando una acción más eficaz en todos los sentidos.

Aunque son pocos los misioneros/as a tiempo completo, son muchos los seglares que se han sumado en los fines de semana, y hasta diariamente, en los diversos servicios, después de haberles procurado una mejor preparación. Son alrededor de 3.000 seglares colaboradores en las tareas misioneras.

Los recursos financieros han facilitado una formación mejor de muchos de ellos y se ha podido ofrecer mejores servicios sociales.
___________

Pincha aquí para ver la primera parte de esta entrevista.
Pincha aquí para ver la segunda parte de esta entrevista.
Pincha aquí para ver la tercera parte de esta entrevista.


¿Y tú que opinas?

menu portada noticias reportajes agenda documentos nosotros material gráfico misiones escribenos intranet Entra y verás
Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. Paseo de la Habana, 167. 28036 -Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Política de privacidad.
Búsqueda.