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Las Agustinas Recoletas contemplativas tendrán su primer monasterio en Costa Rica en la comunidad de Lagos de Lindora, Pozos de Santa Ana


Las Agustinas Recoletas contemplativas tendrán su primer monasterio en Costa Rica en la comunidad de Lagos de Lindora, Pozos de Santa Ana
14-05-2016 Costa Rica
La fundación partirá del monasterio del Sagrado Corazón de Jesús de Tecamachalco (Estado de México, México), cuya comunidad ha destinado a diez monjas mexicanas en esta nueva fundación, que implica la extensión de la vida contemplativa agustino-recoleta a un nuevo país, Costa Rica, séptimo país con presencia de vida de clausura femenina agustino-recoleta junto con España, México, Filipinas, Estados Unidos, Kenia y Brasil.
Diez monjas agustinas recoletas mexicanas del Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús de Tecamachalco (Estado de México, México), serán las encargadas de llevar la vida contemplativa agustino-recoleta por primera vez en la historia a Costa Rica, que se convierte así en el séptimo país donde se desarrolla esta vocación especial y de gran importancia para la Iglesia, ya presente en España, México, Filipinas, Estados Unidos, Kenia y Brasil.

Recibido el permiso de la Santa Sede para llevar a cabo la fundación, se materializa así un deseo y proyecto que se venía acariciando desde hacía mucho tiempo. También se ha escogido ya el lugar donde la fundación se llevará a cabo. Se trata de la comunidad de Lagos de Lindora, perteneciente a la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Pozos de Santa Ana (San José), servida por los Agustinos Recoletos desde el Seminario San Ezequiel Moreno. Además, esta comunidad es sede del Centro de Espiritualidad Agustino-Recoleta (CEAR) de Costa Rica. En Lagos de Lindora se levanta en la actualidad un nuevo templo para servicio de los fieles.

El nuevo monasterio estará dentro del territorio de la arquidiócesis de San José. Solo cinco minutos en vehículo le separarán de la comunidad de los agustinos recoletos, lo que garantiza a la nueva comunidad monástica la asistencia espiritual, uno de los requisitos exigidos por la Santa Sede para la aprobación de la fundación.

Diez monjas de Tecamachalco se han ofrecido para iniciar la nueva fundación, de las cuales ocho son de votos solemnes y dos de votos simples; una vez que profesen de modo solemne se unirán al grupo de las fundadoras.

Las Agustinas Recoletas llevan muchos años pensando en una fundación en el país centroamericano. Ya en 2004 hubo tentativas de fundación en la diócesis de Ciudad Quesada. Los motivos son variados. Unos, de corte histórico, dada la importancia que Costa Rica ha tenido en la historia antigua (1644-1678) y reciente (desde 1963) para la Familia Agustino-Recoleta; otros de tipo más afectivo: las monjas agustinas recoletas en México siempre han estado muy unidas por cercanía a la Vicaría de México y Costa Rica de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos, por lo que han recibido con mucha frecuencia información sobre el país y lo ven con especial cariño.

Las agustinas recoletas contemplativas se sienten, además, impulsadas a transmitir su carisma y espiritualidad en donde la Iglesia las necesite. Desde México, ya han llevado este carisma a lugares como Estados Unidos y Brasil, dentro del continente americano; o Kenia, en el africano. La Iglesia es contemplativa y es preciso dar a conocer al mundo esta dimensión esencial de la fe católica.

El terreno donde se levantará el nuevo monasterio ha sido donado por Evangelina Aguiluz, persona muy cercana a la comunidad recoleta de Pozos de Santa Ana y miembro de la comunidad parroquial de la Inmaculada Concepción. La elección del lugar se ha llevado a cabo de forma bien meditada y pausada desde el año 2015, con la primera visita de las monjas a Costa Rica. Tuvieron la oportunidad de conocer todo el país y, especialmente, las cinco comunidades de la orden masculina en San José, Cartago, Alajuela, Puerto Viejo y Río Frío.

En una segunda visita, se mantuvo contacto con el obispo de San José, José Rafael Quirós, y el vicario para la Vida Religiosa de la Diócesis de la capital de Costa Rica, Óscar Brenes. Vista la acogida para una futura fundación dentro de la arquidiócesis, se procedió a escoger el terreno más apropiado dentro de tres posibilidades diferentes a las que daba opción la bienhechora. Un arquitecto mexicano lo exploró para asesorar y preparar posteriormente la construcción. También ofreció todo su apoyo y cariño el obispo agustino recoleto Ángel San Casimiro, que preside la cercana diócesis de Alajuela.

Importante dentro de la fundación de un nuevo monasterio es comprobar las posibilidades de sostenibilidad de la comunidad con nuevas vocaciones. La alegría de las Agustinas Recoletas fue grande porque en este segundo viaje regresaron a México acompañadas con la primera vocación a vida de clausura de Costa Rica, María Eugenia Corrales, de Puerto Viejo de Sarapiquí, y que actualmente lleva a cabo su aspirantado en México.

“Deseamos de todo corazón que este proyecto fundacional llegue a feliz término y pronto podamos contar con un nuevo monasterio donde se alabe al Señor con nuestro estilo de vida contemplativo, como es el canto del oficio divino y la donación de nuestras almas al Señor, a través de nuestro trabajo cotidiano ofrecido a Dios por todas las almas”, han indicado desde el monasterio fundador.


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