Mariama, la adolescente que participó por primera vez en una reunión de sabios hombres
10-05-2012 Otros PaÃses
El presidente y el director de Haren Alde han visitado durante el mes de abril los proyectos que la ONGd lleva a cabo en Kamabai y Kamalo (Sierra Leona). Poner rostros y conocer de primera mano a los beneficiarios para los que se trabaja también desde España hace que cambien conceptos y crezcan los compromisos.
El presidente de la
ONGd Haren Alde, el agustino recoleto
Manuel Fernández, y el director de esta organización,
Germán Contreras, han visitado durante las dos últimas semanas del mes de abril las dos comunidades de agustinos recoletos situadas en la Provincia Norte de Sierra Leona,
Kamabai y
Kamalo.
Junto a la tarea
institucional, las reuniones oficiales, la valoración de la gestión de los proyectos, existe en estas visitas un componente más
íntimo,
personal y
marcante: la
experiencia de poner, por fin,
rostro concreto a los beneficiarios: compartir su día a día, entender su idiosincrasia, compartir la comida y las sonrisas, visitar las casas, tocar, oler, escuchar, sentir la realidad africana.
Una serie de noticias van a intentar describir esta experiencia. Mezcla de
datos objetivos y
experiencias subjetivas, de estadísticas con números fríos y realidades vistas con los propios ojos, de proyectos teóricos con realidades nada ambiguas y especialmente duras. La
acogida de las dos comunidades misioneras y la tradicional
receptividad africana han permitido vivir esta experiencia de una manera
intensa.
En
Sierra Leona hay una altísima tasa de
mortalidad infantil, estimada para 2011 en
78 muertes por cada 1.000 nacimientos normales, lo que le pone en
decimocuarto lugar de una lista en la que le preceden otros países africanos a excepción del segundo lugar,
Afganistán. En
España, la tasa es de
3 muertes por cada
1.000 nacimientos normales.
Gran parte del problema viene causado por la ingestión de
agua en mal estado, por llamarlo agua. El acceso a agua es gravoso por la
distancia a recorrer. Cada mañana es habitual ver filas de mujeres con un barreño en la cabeza en busca de un poco de agua para su familia.
Pero el problema no es la
distancia recorrida, ni el
peso que castiga la columna vertebral y produce hernias de manera recurrente, sino las condiciones reales del líquido. Se trata de
agua estancada durante la época seca, que dura medio año. En esa misma agua se bañan, lavan los cacharros de cocina, la ropa… Se antoja imposible escapar de
infecciones,
parásitos y
enfermedades gastrointestinales…
El tipo de asentamiento social es la
aldea, con una forma de vivienda, la
baffa, donde viven en un espacio reducido familias numerosas y extendidas. Son construcciones de barro y madera, techo cónico de palma, de una sola estancia, llenas siempre de humo, por lo que casi sólo se usan para
dormir: la vida cotidiana se lleva a cabo en la
calle.
Las aldeas son lideradas por un “
chief” o
jefe, escogido de entre los varones y por los varones, siguiendo un sistema tradicional, con
cargo vitalicio. El papel de la
mujer es muy poco valorado, y muy desigual en cuanto a obligaciones (la mayor parte de las tareas recae sobre ellas) y
nula participación en la
toma de decisiones, no ya dentro de sus aldeas sino incluso en su propia baffa… En definitiva, el
trabajo que desarrolla la mujer en esta sociedad es
inversamente proporcional a su
reconocimiento social.
Una de los temas de acción social más vitales sobre las que la
misión católica de Kamabai incide es en la
construcción de pozos que aseguren acceso al agua dentro de la aldea, durante todo el año y con grado de potabilidad suficiente que impida que sea vector de transmisión de enfermedades. Los
Agustinos Recoletos han ayudado a construir en torno a
40 pozos en estas aldeas, algunos de ellos con la financiación obtenida por
Haren Alde.
Maboleh es una de estas aldeas de la región de
Biriwa, de unos
200 habitantes repartidos en unas
20 baffas. Una tarde, aparece en
Maboleh un Toyota de la misión católica. Vienen a visitar al
chief para tener una reunión con él. Hasta aquí todo normal (pertenece al trabajo diario de los misioneros visitar aldeas). Pero hoy sucede un hecho extraordinario: los misioneros requieren la
presencia en esa reunión de
una de las adolescentes de la aldea.
Este hecho les sorprende a todos, pues no piensan que
Mariama pueda aportar nada a una reunión de “sabios hombres”. El
chief accede a la petición de los misioneros, y éstos comunican la buena noticia de que si están dispuestos a trabajar duro, es buen momento para que la misión les ayude a tener
agua en la aldea mediante la
construcción de un pozo.
Todos se quedan muy contentos y se deshacen en felicitaciones y agradecimientos a la misión y a los
agustinos recoletos por su ayuda. Tomando la palabra un misionero, para concluir, comenta que la responsable de que ese pozo vaya a ser construido en ese pueblo y no en otro, es precisamente la
mujer que está allí sentada discretamente en un
segundo plano.
Es
Mariama, y no otro miembro de la comunidad, la que se ha hecho llegar a la misión su preocupación por los continuos problemas de su aldea
Maboleh, y relatar a los misioneros cuántas enfermedades e incluso muertes se producían por no tener
agua limpia.
Este tipo de historias son las que pueden ir cambiando las cosas en
Sierra Leona: acceso a agua limpia, emprendimiento de la mujer, reconocimiento al papel de la mujer en su sociedad.
Mariama Tarawallie (14 años, estudia primero de secundaria) es la protagonista de esta historia. Canta en el coro, está recién bautizada, y gracias a su emprendimiento acaba de conseguir mejorar la vida de sus vecinos.
¿Y tú que opinas?