Aunque la Iglesia católica celebra la fiesta litúrgica de san Agustín el 28 de agosto, tiempo no lectivo en estas latitudes, la familia agustiniana honra a su santo patrón el día de su conversión, el 24 de abril.
Los actos celebrativos de este año, según el programa confeccionado por la Dirección del Centro Teológico San Agustín (CTSA), fueron la reunión del claustro, una conferencia académica sobre el santo, la solemne celebración eucarística y la comida de confraternización.
El claustro académico en esta ocasión tuvo una importancia especial, al tener que elegir la terna de candidatos del centro filosófico-teológico, de entre los cuales el Patronato del CTSA nombrará al nuevo director del centro, cuyo mandato dura tres años, siendo reelegible una sola vez.
La terna de candidatos elegidos está formada por Miguel Ángel Álvarez Miñambres (Provincia de España), Carlos José Sánchez Díaz (Provincia Matritense) y Roberto Noriega Fernández. El nombrado por el Patronato sustituirá en el mes de junio a Domingo Canet, que ha estado al frente de la dirección del CTSA dos trienios seguidos.
El actual director informó al claustro, entre otras cosas, de la renovación de la filiación del CTSA a la universidad pontificia de Salamanca por cinco años; del crédito ECTS concedido por la universidad pontificia a las Jornadas Agustinianas a los propios alumnos del CTSA, siempre que elaboren una memoria de dichas jornadas, y de las conversaciones mantenidas entre la Congregación romana y la universidad pontificia de Salamanca para adaptar el bienio filosófico actual al plan Bolonia.
La conferencia titulada “San Agustín y la nueva retórica cristiana: hablar para atraer” fue pronunciada por el doctor don Pablo Antonio Morillo Rey, profesor del centro de Estudios Teológicos de Sevilla. El ponente destacó la importancia de la retórica en un excursus histórico para desarrollar algunos de los rasgos propios de la oratoria agustiniana. Agustín, gran orador, ve en la retórica no sólo un mero espectáculo, sino un ministerio; es decir, el obispo de Hipona defiende la validez de la retórica como un arte de la cual ha de servirse el católico para exponer una doctrina sana, lo que le llevará al orador a ser previamente orante.
Terminada la conferencia, todos los profesores, alumnos y otros que asistieron a la conferencia se trasladaron a la capilla del complejo Fray Luis de León para la celebración de la misa de la Conversión de san Agustín.
La presidió el provincial de Castilla, Isidro de la Viuda, al que acompañaron en el altar Miguel Ángel Orcasitas y Agustín Alcalde (provinciales respectivamente de la Matritense y de la de España); Francisco Javier Jiménez, provincial recoleto de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, y fray Óscar Castellanos, diácono de la Casa de Formación San Agustín de Las Rozas (Madrid). El número de sacerdotes concelebrantes giraba en torno a los treinta. Los formandos profesos de El Escorial se encargaron de los cantos de la misa.
En la homilía, Isidro de la Viuda, de la mano de Benedicto XVI, comentó el proceso de la conversión de Agustín y agradeció a Dios los dones derramados en Agustín, modelo de conversión, y a través de él, en la familia agustiniana y en toda la Iglesia. Expresó igualmente su agradecimiento a todos los presentes, a los que exhortó a vivir con alegría, amor y fraternidad la fiesta de la conversión.
La comida fraterna y la sobremesa fue el acto último festivo vivido en comunidad como Centro Teológico San Agustín. El ambiente, amigable. El menú, abundante y exquisito. Buen remate para una fiesta entrañable.