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Cardi: un proyecto de largo recorrido
Diciembre 2010

El presidente de CARDI en una de las visitas a los enfermos en los Hospitales.


José María Pérez, agustino recoleto, visitando el pabellón de Neurología del Hospital General.


El agustino recoleto Alfredo Leitón visitando los Hospitales junto con voluntarias de CARDI.
La perspectiva del agustino recoleto
Durante 50 años, los religiosos agustinos recoletos han cruzado la calle que separa la residencia de la comunidad de una de las puertas de acceso al complejo hospitalario. Vestidos con su bata blanca y con un maletín con todo lo necesario para la atención espiritual, visitan diariamente las habitaciones del hospital ofreciendo diálogo, comprensión, escucha, consejos espirituales y atención sacramental.

En su día a día se topan con los casos más desesperados, con los problemas más inmediatos a los que deben hacer frente enfermos y familiares. La atención en los pasillos y habitaciones del hospital era necesaria, pero había que alcanzar nuevos objetivos.

Las instalaciones que inauguró CARDI hace un año permitieron a los religiosos cumplir varios objetivos: contar con más colaboradores, formar a los voluntarios, atender a quienes acompañaban a los enfermos, ofrecerles descanso, limpieza, aseo.

También había que llegar a más personas. El complejo de Hospitales de la Ciudad de México está dentro de una macrourbe y atiende a pacientes llegados de todo México, el undécimo país en número de habitantes del mundo, con 113 millones. CARDI es el único servicio social de sus características en la capital mexicana, por lo que es fácil deducir que su ayuda no puede llegar a todos y su nivel de atención es bastante limitado respecto a las necesidades reales y totales.

CARDI ha permitido aumentar considerablemente la cantidad de personas atendidas, la oferta formativa de sus agentes pastorales y voluntarios, el número de servicios que se pueden ofrecer a los pacientes y familiares que siempre han sido objetivo de sus desvelos.

Además, CARDI tiene la vocación de ser un proyecto sostenible a partir del propio edificio: plazas de aparcamiento, salas de reuniones y oficinas que pueden ser alquiladas, oferta de cursos de pago, red de relaciones institucionales. Las elevadas cantidades de dinero necesitadas en la primera inversión se moderarán en el futuro, al crecer el balance de ingresos y reducirse el gasto y la necesidad de nuevas instalaciones.

La construcción del nuevo edificio fue una decisión adoptada por el Consejo Provincial de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos el 27 de diciembre de 2007, previa petición del Consejo de la Vicaría de México y Costa Rica.

En el texto de aprobación se describía lo que viene a ser este proyecto social para los religiosos: “El Consejo Provincial ha decidido aprobar su petición y hace votos al Señor para que este proyecto sea un nuevo motor de compromiso y de ánimo en los religiosos de la Vicaría, que se sientan así más cerca de nuestro carisma de servicio a la Iglesia, especialmente en quienes más sufren”.

La comunidad religiosa de Agustinos Recoletos de Hospitales durante la última visita pastoral del cardenal de México a la Parroquia.


Francisco Javier Jiménez, prior provincial de la Provincia de San Nicolás de Tolentino; Francisco Javier Acero, presidente de CARDI; Carlos González, vicario de México y Costa Rica de esa misma provincia religiosa; y David Arias, obispo agustino recoleto, bendicen las nuevas instalaciones de CARDI en diciembre de 2009. El apoyo institucional de la Orden al proyecto ha sido continuo e imprescindible para su puesta en marcha.


Sergio Sánchez durante una de sus intervenciones en un Desayuno CARDI.
TESTIMONIO: Francisco Javier Jiménez, prior provincial de la Provincia de San Nicolás de Tolentino
Los cimientos de este nuevo edificio sólo se pueden levantar en Jesucristo. Dios le da sentido a todo. El único propósito de nuestra Provincia en el trienio 2009-2012 es la unidad en el amor y la misión compartida entre frailes y laicos, así que el CARDI es una buena oportunidad para ello, como lo ha sido hasta ahora.

El CARDI no es cosa nueva, sino la extensión de algo que se ha hecho desde hace siglos, y es que los Agustinos Recoletos intentamos hacer lo mismo que hizo Jesús. Evangelizar no es solamente predicar, sino también trabajar, construir, combatir pobrezas, injusticias y enfermedades. CARDI no es pura filantropía, no es solamente solidaridad, es caridad porque viene animado con el amor de Dios, para dejar un mundo mejor.

TESTIMONIO: José Sergio Sánchez Moreno, vicario provincial de la Provincia de San Nicolás de Tolentino e impulsor del proyecto CARDI
Gracias por estar aquí. Gracias por darse la oportunidad de caminar hasta esta tierra sagrada de la Colonia Doctores. Aquí, donde la vida tiene un horizonte de esperanza y fraternidad. En donde, como en pocos lugares, palpamos las ganas que tenemos todos de que la vida sea digna y plena porque la vemos vulnerable, amenazada y en riesgo de ser anónima.

Los agustinos recoletos llegamos a esta colonia el año 1961. El cardenal Darío Miranda nos encomendó la atención espiritual de los miles de enfermos de los hospitales de la zona. Para nosotros este ministerio es una bendición; son muchos los signos de vida que recogemos de entre la enfermedad y el dolor.

Por nuestra casa han pasado muchos religiosos que nunca olvidan las lecciones de vida que recibieron de parte de los enfermos, de sus familiares y vecinos.

Hace años nos cuestionamos nuestra presencia en Hospitales y decidimos quedarnos aquí; así que, mientras haya agustinos recoletos, estaremos presentes en la Colonia Doctores. También llegamos a la conclusión de que nuestro ministerio necesita de más personal; los religiosos que no dan abasto con el trabajo; y no creo que vengan tiempos mejores para traer más sacerdotes.

Así que, sin quebrarnos demasiado la cabeza, reconocemos que es el tiempo de los laicos; los necesitamos como compañeros de camino, trabajando de igual a igual; los necesita la gente más vulnerable de nuestra ciudad. Me atrevo a decir que CARDI ya es de ustedes, del gran voluntariado laico; laicos preparados y comprometidos con sus hermanos.

Nuestra primera piedra tiene una frase: “Esta casa se construye con piedras vivas que dan sentido a la vida en fraternidad”. CARDI no es un edificio material; CARDI es una familia compuesta de piedras vivas, compuesta por nosotros y por miles de gentes que nos bendicen desde sus comunidades en la ciudad, en el país y en el extranjero.

Desde el gesto más sencillo de generosidad creamos fraternidad. Cada quien da lo que tiene para el bien común y todo es bien recibido. Y quiero subrayar, también, las palabras “dan sentido a la vida”. Todos —voluntarios, enfermos, familiares, vecinos y bienhechores— damos sentido a la vida con CARDI.

Los enfermos y sus gentes son una oportunidad y un regalo para reconocer lo que ya hemos recibido previamente en nuestras familias y ambientes, porque sólo conoce la lección de la generosidad quien se sabe beneficiario de otros bienes.

CARDI son los enfermos y sus familias, las auténticas “piedras vivas” que nunca dejarán de recordarnos que en nuestro corazón están unos bienes que no nos los podemos guardar, ya que son para construir fraternidad. ¡Qué paradójica es nuestra vida: “quien da, recibe y encuentra”! Y, como creyentes, sabemos que al final nos encontramos con lo mejor de nosotros mismos y con el Señor que nos ha dado la vida para compartirla.

Junto con el montón de varilla y concreto se han combinado toneladas de oraciones: a nuestras fuerzas vivas contemplativas les decía y les sigo diciendo: oren para que haya muchos voluntarios que lleven descanso y esperanza a los enfermos y a sus familiares. Si de paso se puede construir un edificio, ¡qué bueno! Pero sobre todo, que haya miles de voluntarios cerca de los enfermos.

La razón de ser de esta obra son los enfermos y sus familias. Ellos son el centro. Realmente sólo entienden este proyecto quienes están en contacto con la gente de los hospitales. Quienes han compartido de cerca con las familias y los enfermos, tarde o temprano nos regalan un testimonio con esta clave: «yo recibo más». Así que si queremos una obra con alma y con vitalidad, la tienen que venir a ocupar los destinatarios primeros: lo cual significa que todo el que llegue a este edifico se sienta en casa y en familia.

La tarea no está concluida, más bien hemos abierto más espacios para que muchos más puedan sumarse y escribir páginas de solidaridad y esperanza, de oración y fraternidad.

Francisco Javier Acero, agustino recoleto, es párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de los Hospitales y presidente del CARDI.
TESTIMONIO: Francisco Javier Acero, agustino recoleto, director e impulsor de CARDI
Para cualquier padre no hay nada más bonito que ver crecer a sus hijos, colocados y con proyectos de futuro. No digamos nada de los abuelos, que orgullosos y emocionados salen al encuentro de sus nietos, repitiendo o estrenando nuevas facetas.

Vosotros sois los padres y abuelos. Desde la primera piedra, este proyecto es el agradecimiento a muchos hermanos agustinos recoletos que trabajaron y dieron su vida por México. En Veracruz, en el Estado de México, en Querétaro, en Chihuahua o aquí, en el Distrito Federal, gracias a ellos hoy podemos pisar este terreno.

Fue el 2 de octubre de 1961 cuando los Agustinos Recoletos llegábamos a esta Colonia Doctores. Y desde ese momento los hospitales de esta zona han estado atendidos en todo momento. Los tiempos cambian y la Iglesia pide una nueva forma de servir y de trabajar. CARDI es una nueva forma de hacer el mismo trabajo en el que todos estamos implicados: humanizar el sistema de salud, la Colonia Doctores, el Distrito Federal.

Alrededor de esta ciudad podemos contemplar bellos paisajes que hacen que cantemos a Dios, las maravillas que hace. CARDI es un oasis en donde el paciente y el familiar llegan a encontrar una persona que tenga un buen corazón, unos grandes brazos que ayuden y dos oídos que escuchen cómo late el dolor y la esperanza, la sonrisa y la lágrima.

Los voluntarios de CARDI son el pilar de esta obra social que vincula a personas de esta Colonia Doctores y de otras partes de México. Gracias, voluntarios de CARDI: aquí lo que importa es amar, mostrar el alma, compartir la vida, y agradecer que este lugar es para todos, abierto a todos.

Miembros de la comunidad parroquial de Hospitales y voluntarios de CARDI posan con la esposa del presidente de México, Margarita Zavala.
TESTIMONIO: Parroquia y comunidad recoleta de Hospitales (México D.F.)
Finalizada la visita pastoral del cardenal de México, Norberto Rivera, a la parroquia, la comunidad parroquial y la comunidad de Agustinos Recoletos remitieron una carta al visitante en la que, entre otras cosas, expresaban:

“Queremos seguir humanizando el mundo de la salud. Con nuestras visitas diarias, apoyados por nuestros ministros extraordinarios de la comunión, y a través de nuestras aportaciones en los comités de bioética del Hospital General y del Centro Médico Nacional Siglo XXI, recordamos la voz de la Iglesia de dignificar la vida humana, en esos momentos duros del dolor y la enfermedad.

El mundo de la salud en la Colonia Doctores tiene un proyecto social llamado CARDI, en donde todos los religiosos de esta comunidad estamos de acuerdo para cubrir las necesidades básicas de los enfermos y sus familiares. Un proyecto en donde trabajamos mano a mano con los laicos.”

Miembros de las Fraternidades Seglares de México D.F. en uno de sus encuentros. Las diferentes Fraternidades de México D.F. han desarrollado una intensa actividad de apoyo a CARDI.
TESTIMONIO: Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta de México
Las Fraternidades Seglares Agustino-Recoletas de México D.F., en un discurso ante el cardenal arzobispo de México, Norberto Rivera, indicaron:

“Nos encontramos en CARDI. Aquí está Dios, en medio del caos vial, de los indigentes, de los forasteros que vienen del interior del país a ser atendidos en los hospitales de esta Colonia... Dios está entre la gente que va y viene caminando, en camilla o en silla de ruedas hacia el APAC (Asociación de Ayuda a Enfermos de Parálisis Cerebral), la parroquia, los hospitales, el metro, las farmacias, las fondas, las funerarias…

Y el solo hecho de pensar que Cristo es el Médico que busca a los que le necesitan nos emociona enormemente y nos hace más conscientes de nuestra adhesión a Jesús desde quien, como parte de su Cuerpo Místico, nos dejamos cautivar por nuestros hermanos y compartir con ellos lo que Dios nos ha dado”.







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Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. Paseo de la Habana, 167. 28036 -Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Política de privacidad.
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