Mesilla [Estados Unidos]
Casa San Alipio
Diócesis de Las Cruces, Nuevo México. Residencia del delegado y casa de acogida. Propiedad de la Orden.
En 1990 la provincia adquirió una propiedad de casi dos hectáreas y media en este pueblo, situado a unos minutos de Las Cruces, para residencia del superior, descanso de los religiosos y casa de acogida para candidatos a ingresar en la orden. Tras los arreglos de rigor, el 1 de diciembre de 1990 estaba en condiciones de alojar a los primeros recoletos. Su inauguración oficial tuvo lugar el 24 de abril de 1991. Tiene tres habitaciones para residentes, dos para huéspedes, sala-comedor para 18 personas, capilla, biblioteca y demás
servicios.
Dos religiosos de la comunidad administran sendas parroquias rurales. La San Miguel, con el barrio de Mesquite, situada a 20 kilómetros de Las Cruces, fue encomendada a la Orden el 17 de septiembre de 1990; y la de San José de La Mesa, con el de San Pedro del Cerro, a unos 27, el 1 de octubre de 1990. La mayor parte de su feligresía es gente sencilla, que se expresa mejor en castellano que en inglés y se gana la vida trabajando los fértiles campos de los alrededores. Otros van y vienen a Las Cruces. Ambas parroquias tenían iglesias y salones. Las iglesias matrices seguían el conocido modelo de las misiones franciscanas. Sólo la iglesia de Mesquite, dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, era insuficiente. Sin embargo, su organización pastoral era deficiente, al menos en San Miguel, por la que en tres años habían pasado cuatro párrocos.
Los recoletos introdujeron mejoras notables. Fijaron mejor sus límites, dieron nuevo impulso a la catequesis –en San Miguel los asistentes subieron en un año de 25 a 65 niños y las confirmaciones de 20 a 70–, introdujeron una nueva misa en inglés y adoptaron el movimiento Renew (1993), promovido por el obispo de la diócesis. En San Miguel reconstruyeron el salón, devorado por el fuego (1.3.1989), y lo dedicaron a san Ezequiel (26.6.1893). En Mesquite remodelaron la iglesia (1993), en la que se celebra la eucaristía dos veces por semana. También en San Pedro alargaron la iglesia y actualmente proyectan la adquisición de terreno para una nueva iglesia.
San Miguel tiene unos 5.000 habitantes de condición humilde. Todos son católicos. Se celebran en él 3 misas dominicales con 500 fieles; y una ferial con 20. Gracias al apoyo de 25 auxiliares la catequesis llega a unas 180 personas: prebautismal (40), primera comunión (50), postcomunión (40) y confirmación (50). Los principales movimientos son Parroquia 2000 con 10 grupos y 125 miembros, y los talleres de oración, que tienen en San Miguel el centro diocesano. En dos años y medio de existencia han pasado por ellos de 75 a 100 personas. Un buen grupo de personas colabora en la manutención y limpieza de la iglesia, en la liturgia y en la atención a enfermos.
En el barrio de Mesquite hay sendas capillas de bautistas y metodistas. La comunidad celebra en él dos misas a la semana. Son tradicionales los desayunos dominicales, en los que participa el 98% de los que han asistido a misa. La recaudación se emplea en el mantenimiento de los edificios y en obras de caridad.
En la iglesia parroquial de San José de La Mesa, construida en 1853 y declarada monumento estatal en 1993, restauraron las torres y la fachada, que, al ser de adobe recubierto con cemento, son víctimas fáciles del agua, y construyeron nuevo salón parroquial, inaugurado el 9 de abril de 1998. En ese mismo año acometieron la ampliación de la iglesia del barrio San Pedro.
San José de la Mesa es un pequeño pueblo de 1.500 habitantes, dispersos por ranchos y divididos a partes casi iguales entre católicos (800) y 4 denominaciones protestantes. Los domingos se tienen 2 misas; y los días laborables, 1. A las primeras asisten 450 personas; a las segundas, 10. Un grupito de 8 voluntarios corre con las charlas prebautismales (35) y la preparación de niños y jóvenes para la primera comunión (25) y confirmación (30). Unas 20 personas frecuentan el curso de formación de adultos.
San Pedro del Cerro es un pueblo reciente, formado hace unos 30 años por inmigrantes mexicanos. Tiene 2.500 habitantes: 1.200 católicos y 1.300 afiliados a la iglesia bautista y a otras 3 pequeñas confesiones protestantes. Los católicos son amantes de la iglesia, que ellos mismos han construido, y colaboran con entusiasmo en la liturgia y otras actividades de la parroquia. Tienen una misa diaria, frecuentada, los domingos, por 400 personas y, los días feriales, por 25. Doce catequistas imparten charlas prebautismales (30) y preparan a niños y jóvenes para la primera comunión (35) y la confirmación (25). Un grupo de jóvenes asiste todos los jueves a clases de formación en la fe. Hay también grupos de oración (40), jornadas de jóvenes (25) y otras asociaciones.